La indignación en miles de usuarios de distintas redes sociales, sobre todo Facebook, se ocasionó tras la denuncia de Mauricio, padre de tres menores de edad.

El caso es conocido como “La Hiena de Ecatepec”, viralizado por vídeos, imágenes y conversaciones que la madre de los menores, Jennifer, de 25 años, sostuvo con su pareja Omar Trujillo, donde laceraban y torturaban a la hija menor, una bebé de un año de edad. Los usuarios tuvieron todo tipo de reacciones sobre Jennifer, que respondía con actos violentos de tortura y sadismo, a petición de Omar, sobre la pequeña.

Los hechos ocurrieron en Ecatepec, y fueron denunciados en una publicación de Mauricio, donde pedía ayuda para dar con el paradero de sus hijos, al estar muy preocupado por enterarse de los abusos que cometía su ex pareja. Incluso, le arrancó una de las uñas a la pequeña, quien al parecer, con las pruebas que aportó Mauricio, era a quien más lesionaron y lastimaron, incluyendo en la denuncia, el abuso sexual.

Los hermanos de la pequeña, de 9 y 7 años de edad, fueron testigos de las agresiones de su madre. Aunque el padre de los menores no mencionó ni especificó si existió sobre ellos también maltrato físico y psicológico por parte de Jennifer, sí aseguró a distintos medios que ella los trataban mal.

Mauricio relató que empezó a ver a la niña con moretones, rasguños, ‘sus uñas rotitas’. “Varias veces le dije a ella, que ¿qué era lo que le pasaba?, y ella me comentó que le salían solas que: ‘a ella le estaban haciendo brujería y que le pegaba todo a la nena’, es todo lo que me respondía y varias veces me decía: ‘no, es que él niño la muerde; no, es que es esto’, cositas así”.

Mauricio se dio cuenta de la tortura de Jennifer sobre la bebé porque le regaló celulares a sus dos hijos mayores. En el teléfono de la menor de siete años, la madre metió su cuenta y todo se guardo en la nube: “fue así como abrí el teléfono y pude ver todas las imágenes, todos los vídeos, todas las conversaciones y las fotos.

Fue así como me di cuenta. Al momento que le digo: ‘no qué las lesiones le habían salido solas’, ella me manifestó: ‘puedo hacer lo que quiera, has lo que tú quieras, no me interesa. Yo tengo las de ganar, yo tengo la patria potestad y hago lo que yo quiera, son mis hijos’”.

Jennifer se quedó en el domicilio donde vivía, al momento en que Mauricio la confrontó. El padre de los menores, asegura se dirigió al ‘Centro Fiscal y entregué todas las pruebas, todo lo que recabé. Cuando regreso a la casa ella ya no se encontraba en el domicilio’, afirma que la tía de Jennifer la sacó de la casa con ayuda de su hermano.

Mauricio no supo nada de sus hijos hasta que Jennifer fue detenida el pasado martes, cuatro de junio.

La joven huyó a Tizayuca, Hidalgo, municipio donde tenía acceso a redes y comunicación, pues Mauricio afirmó que Jennifer al ver todas las amenazas y publicaciones que recibía de todos los usuarios se sintió acorralada. “Entonces, lo que me indica una de sus familiares a través de una llamada, para asistir a Tizayuca, que me iban a entregar a mis niños. Lo cual no fue cierto, porque a la hora que llegue sólo estaba ella y no estaban mis niños.

Yo le pregunté por mis hijos que qué pasó, ella se molestó, no me contestaba nada: ‘no tengo nada qué hablar contigo, me dijeron que no tengo que hablar contigo’”
Mauricio se retiró del lugar pero recibió otra llamada:”ya fue directa ella, por teléfono, WhatsApp, y fue ahí cuando me dijo que me iba a entregar a los niños.
Mis pequeños están bien. Le doy gracias a dios que están conmigo en este momento.”

Jennifer “N” fue ingresada al Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Ecatepec, detenida por Agentes de la Fiscalía mexiquense, quienes aún buscan a Omar.

La cifra de abuso y tratos crueles sobre nuestras infancias, como se comentó en Monstruos de nuestras infancias, son alarmantes y horribles por la impunidad en la que ocurren.

La estudiante en criminología Karen Monserrat Díaz Vázquez explica que “especialmente estos abusos son intrafamiliares, y llegan a ser los padres, padrastros, abuelos o incluso tíos -en otros casos personas que buscan cercanía con el menor-, en la mayoría, cuando se trata de un abuso sexual, son personas que conocen al niño, ya que generalmente utilizan la relación que tienen con el menor a favor del mismo”.

Una de las causas por las cuales la persona puede abusar física y sexualmente del menor, es porque son actos en los que la persona experimenta excitación al infligir sufrimiento físico o psicológico. Gozan del dominio sobre la otra persona y no genera compasión o alguna incomodidad, explicó Karen, quien refirió que esto es considerado como trastorno de sadismo sexual.

Sin embargo, explica que existe también otra alteración: la pedofilia. La cual se caracteriza por la excitación intensa y recurrentes fantasías hacia las niñas y niños; pero para que se considere cómo ‘trastorno de pedofilia’ debe presentarse durante un periodo de al menos seis meses.

Pero, ¿cómo podemos saber de ciertos rasgos conductuales que nos permitan identificar si estamos frente a un posible abusador?

“Las características que presentan este tipo de personas son fáciles de identificar, puesto que son intolerantes a circunstancias o momentos que viven en su día a día, buscan como desahogar la frustración con un agente vulnerable, como pueden ser, en este caso, los menores.

El desquitarse, ya sea verbal o físicamente de todo aquello que ha ido acumulando durante el día, puede ser un rol repetitivo”, explicó Karen, quien enfatizó que en la niñez es donde todo se aprende más fácil y se adquiere, sobretodo, la personalidad.

“Pero si él no tiene una base sólida de lo que es apoyo, comprensión, afecto y guía, el menor solo sabrá quién es y al momento de crecer y formar su propio hogar sólo recordará ese núcleo que lo llevó a tener un desequilibrio y, por ende, su reacción será el desahogo en este tipo de conductas”.

De acuerdo con la información obtenida en: Offender Profiling an Introduction to the Psychological Analysis of Violent Crime (2005), pp. 64, 137-138., existen muchos tipos de violadores, pero solo se mencionará el tipo que más índice delictivo tiene el país:

El Violador sádico: su comportamiento sexual es una expresión de las fantasías agresivo-sexuales (sádicas); como si hubiera una fusión (sin diferenciación) entre los sentimientos sexuales y agresivos. A medida que aumenta la excitación sexual, aumentan los sentimientos de agresividad; al mismo tiempo, el aumento de sentimientos agresivos aumenta la excitación sexual. A diferencia del violador de ira, la violencia sádica es por lo general dirigida a las partes del cuerpo con significancia sexual (pechos, ano, glúteos, genitales y boca).

El violador de ira-excitación, por el contrario, obtiene placer y satisfacción al observar el sufrimiento de la víctima. Este tipo de delincuente posee un impulso más sádico de tortura hacia la víctima para su propia satisfacción psicológica.

La gravedad de que existan estos abusos tiene que ver también con la falta de realización de perfiles criminales, deductivos del análisis de evidencias y, por supuesto, inductivos que conjunten datos estadísticos que permitan inferir rasgos y características de los posibles perpetradores, y con ello, crear oportunamente información que sirva en los hogares, para prevenir tanto abuso.

 

Con información de Samatha Lara para Primera Voz