Manzard es uno de esos lugares que da gusto descubrir entre todas las opciones gastronómicas que ofrece la CDMX. Ubicado en la calle de Esperanza número 560, en la Narvarte, este acogedor lugar grita a los cuatro vientos la influencia que recibe del sureste mexicano no sólo a través de su decoración, sino del sabor y la calidad de sus platillos.

Tuve el placer de conocerlo gracias al Chef Bossuet, quien, en asociación con Artemisa Dagdug –de ascendencia libanesa y originaria de Villahermosa, Tabasco- participa en un proyecto de repostería chiquito, muy familiar, que comenzó con una pequeña vitrina el año pasado y, a partir de este 2019, se convirtió en uno de los mejores representantes de las gastronomías chiapaneca, tabasqueña y campechana.

Para abrir el apetito, nada como un tradicional Garibaldi acompañado con chocoavena, una refrescante bebida a base de cacao con avena que puede ir combinada con agua o leche y ser frío o caliente; pedí la versión en frappé con leche y sus notas de cacao resaltaron para reclamar su sitio como un must en mi próximo desayuno cuando vaya por allá, pues es lo primero que los tabasqueños beben al comenzar el día. “Es como el Chocomilk para ellos”, comenta el Chef Bossuet mientras saboreo la deliciosa bebida.

Un plato de tradicionales enchiladas tabasqueñas -rellenas con un picadillo de carne de res muy barroco con guarniciones de pasa, almendra, alcaparra y aceituna- llegó para continuar consintiendo a mi paladar a través del chocolate, ya que el mole tabasqueño cuenta con una buena presencia de este manjar. Decorado con crema y queso estilo Chiapas, deja muy en claro por qué es uno de los platillos estrella en Manzard.

Para continuar con el paseo gastronómico, unos tostones de plátano, que son frituras hechas a base de plátano macho verde; las rodajas se fríen dos veces: primero para trabajar el almidón y sea posible prensarlas y después una segunda pasada que les da su forma definitiva.

Algo que nunca perdono es el postre, y en este caso, Manzard me agasajó con una receta original de la familia Dagdug: el chongo tabasqueño, un pastel hecho con pan poroso bañado en leche de yemas (muy parecido al rompope, pero más ligero), relleno de queso holandés patagras y decorado con merengue italiano flameado.

No cabe duda de que la gastronomía mexicana está en boga y Manzard sabe perfectamente cómo impulsarla. Entre Artemisa Dagdug y el Chef Bossuet están preparando una actualización de la carta –que, por cierto, se estrenaría la próxima semana- donde se incluyen platillos de cocina chiapaneca como la sopa de pan, el tamal untado (relleno de mole y acompañado por una guarnición de huevo duro, aceituna, ciruela pasa y plátano macho); el bocolich, que consiste en pollo con masa y axiote, y forma parte del menú de bodas de los Altos de Chiapas; o el ningüijuti de camarones, platillo de la etnia zoque espesado con masa, un toque de limón y servido con yuca frita. O los clásicos tamalitos de chipilín. O el puchero tabasqueño, que lleva chambarete, malanga, yuca, camote, zanahoria, chayote y elote; se sirve en una ollita de peltre y cumple super bien con las expectativas de un comensal de buen diente. Las opciones para disfrutar un platillo nuevo y maravillarse con los sabores de aquella hermosa región de nuestro país son casi infinitas en Manzard.

En cuestión de repostería y panadería, Manzard puede presumir que todo se prepara ahí, al instante. Entre sus especialidades se encuentran el pastel de horchata de coco, una versión de pay con queso chiapaneco, receta de una señora que tuvo en Tuxtla una panadería muy exitosa en los años 70’s y 80’s a la que se le agregó mermelada de maracuyá para enriquecerla. La torta de Santiago estilo Tabasco, que aunque es un postre español ya pasó a formar parte de la gastronomía tabasqueña de esa entidad; está el panqué de chocolate tabasqueño, y para los amantes de la Rosca de Reyes, ya se cocina la idea de crear una con rellenos propios del sureste, como la crema de chocolate con crema santa. Esperémosla para el 6 de enero.

Todos los ingredientes que Manzard utiliza para la elaboración de sus platillos son traídos de los estados antes mencionados, algo que le da un toque muy especial y forma parte esencial del proyecto, así que si desean probar algo distinto, sabroso y muy mexicano, aprovechen el fin de semana, pues Manzard abre de martes a domingo, de 9 de la mañana a 7 de la noche. No se lo pierdan y por favor compartan con ellos su experiencia a través de Facebook y Twitter.

 

Con información de Siete Leguas para Primera Voz