Mario Benedetti nunca fue un poeta elevado que se alejara de la comprensión y sensibilidad del lector, pero no por ello faltó a la estética del lenguaje y así dejó impronta para ser recordado hoy, a 10 años de su muerte.

Mi táctica es// quedarme en tu recuerdo// no sé cómo ni sé// con qué pretexto// pero quedarme en vos. Tal y como escribió este fragmento en su poema Táctica y estrategia, el escritor y periodista uruguayo permanece en la memoria de múltiples lectores a través de novelas, poemas, ensayos y artículos como La tregua, Quemar las naves, El país de la cola de paja y Crónicas del 71, respectivamente.

El florilegio de escritos le valió, a lo largo de sus años de actividad literaria, premios como el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y las medallas Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Recibió numerosos Honoris Causa en universidades de Cuba, España, Uruguay y Argentina, además de ser nombrado de manera póstuma patrono de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

Poeta de puertas abiertas

Para el poeta español Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, Benedetti va más allá de un escritor que “inventa un lenguaje raro” y en entrevista declara:

“Hay gente que quiere confundir calidad con dificultad y cree que el mejor poema es el que no entiende ni dios. Él nos enseñó que la poesía no es inventarse un lenguaje raro al margen de la sociedad sino tratar de la manera más respetuosa posible el lenguaje de la tribu”.

Y esta declaración no se equivoca, pues el mismo Mario Benedetti en 1997, en una entrevista para el diario La Jornada, cuatro meses antes de viajar a México para presentar en el Palacio de Bellas Artes su obra Andamios, dijo que la literatura era un papel sin demasiadas pretensiones. A palabra expresa manifestó:

“Es la liga entre el artista y el receptor. Cuando se establece esa comunicación entre quien hace y quien recibe un poema, un cuadro y una canción se da una de las mejores condiciones para la existencia del arte y se cumple el papel al que la literatura tiene derecho”.

Benedetti político

Mario perteneció al grupo de escritores, pintores e intelectuales de la Generación del 45 en Uruguay, caracterizada por tomar como eje de sus creaciones el contexto político, social y cultural del país.

El Golpe de Estado en Uruguay de 1973 fue determinante para Benedetti, pues tuvo que abandonar su nación, separándose de su mujer, quien se quedó a cuidar de su madre y su suegra.

Benedetti encontró refugio en Buenos Aires, Argentina, después en Perú, Cuba y por último en Madrid, España. Fue hasta 1985 cuando pudo regresar a Uruguay, episodio de su vida que le permitió hacer numerosos de sus ensayos, novelas y poemas.

Durante estos años de exilio el también periodista escribió dos de sus poemarios más importantes: Poemas de otros y La casa y el ladrillo; mientras que produjo la novela Primavera con una esquina rota.

Benedetti en la pantalla grande

El cine tomó mucho de Benedetti e incluso el mismo escritor se prestó para una escena de la película argentino-canadiense, El lado oscuro del corazón, donde además el protagonista declama el poema Táctica y estrategia, siendo una de las partes más entrañables del filme.

Pero en 1974 la academia cinematográfica de Estados Unidos nominó al Oscar una versión de La tregua, dirigida por Sergio Renán; mientras que Dale nomás, de Osías Wilenski se basó en cuento El olvido.

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Con información de Esquivel para Primera Voz