La agencia estadounidense de investigaciones ECRI, sin fines de lucro, ayuda en la toma de decisiones sobre la gran variedad de dispositivos tecnológicos en el área de salud. 

Cada año, nombra las tecnologías más relevantes para este sector y entre los nombramientos más importantes se encuentra la biopsia líquida, una novedosa técnica que es poco invasiva que permite hacer un análisis de las mutaciones tumorales a partir de fluidos, que consiste en extraer muestras de sangre, plasma, suero u orina para identificar variantes genéticas y mutaciones. 

Este procedimiento es mucho menos invasivo que la biopsia tradicional, que requiere operación o punción. Los avances se han concentrado especialmente en el campo de la oncología; la técnica es interesante en el seguimiento del cáncer porque durante el transcurso del tratamiento y la progresión de la enfermedad se generan nuevas mutaciones genéticas y suelen ser necesarias múltiples biopsias para la toma de decisiones.

Entre los avances encontramos las pruebas genéticas que predicen los riesgos de adicción a los opioides. El objetivo es determinar cuáles son los opioides más efectivos para quitar el dolor y menos dañinos. Esta técnica todavía no está disponible para un uso extendido en la práctica clínica.

La cirugía mayor, especialmente la que se realiza en la zona del abdomen, tiene un mayor riesgo de complicaciones y mortalidad, y muchas veces requiere hospitalizaciones largas. La Universidad de Michigan (E.E.U.U) desarrolló un programa piloto, “Michigan Surgical and Health Optimization Program” ( “Programa Quirúrgico y de Optimización en Salud”), dirigido a reducir las complicaciones de la cirugía abdominal y sus costes económicos. 

Es la preparación prequirúrgica del paciente mediante la monitorización de la dieta y el ejercicio físico, propone medidas para mejorar la función pulmonar y la reducción del estrés quirúrgico.

Encontramos las luces LED ultravioleta-C creadas para desinfectar los hospitales, que de no llevarse a cabo, pueden generar enfermedades graves en los pacientes e incluso llevar a la muerte. 

Las LED que emiten luz en el rango ultravioleta profundo (“deep UV”), por debajo de los 290 nanómetros, tienen grandes efectos germicidas y son más viables económicamente que los robots ultravioleta o las lámparas UV. Estas tecnologías deben emplearse de manera conjunta a los protocolos de limpieza tradicionales de las habitaciones de hospital.

Quizá ya escucharon sobre el robot que interpreta las emociones, el primer robot humanoide Pepper, interpreta el lenguaje corporal humano, lee las emociones, habla, escucha, se mueve de manera autónoma, entabla una charla. Incluso un par de hospitales en Bélgica colocaron a Pepper en sus recepciones para dar la bienvenida a las visitas. Este robot responde en 19 idiomas, almacena información. 

Pepper dispone de sensores táctiles en la cabeza y tiene una tableta integrada en la zona del pecho. La luces de colores de sus ojos cambian en función de las emociones que percibe y sus brazos pueden moverse en 17 direcciones. Además, tiene incrustada una cámara 3D y dos HD para procesar imágenes con un software de reconocimiento de formas, objetos, caras y estados emocionales.

Los avance tecnológicos se volvieron tangibles con las aportaciones en cirugía robótica, donde el robot de la compañía norteamericana Intuitive Surgical, el da Vinci Xi®️, está diseñado para realizar cirugías complejas gracias a sus cuatro brazos robóticos suspendidos. Sin embargo, estos brazos robóticos deben extraerse cuando hay que cambiar de posición al paciente durante la intervención. Varios médicos realizan una intervención quirurgica asistidos por el robot Da Vinci, una de las tecnologías emergentes en los hospitales.

Entre los avances tecnológicos en medicina, se encuentran también, las imágenes fluorescentes endoscópicas que incluyen las técnicas de fluorescencia que oftalmólogos utilizan desde hace tiempo para ver los vasos sanguíneos de la retina. El verde de indocianina (ICG) es un colorante cuyo uso se ha aprobado recientemente en la endoscopia, al permitir una mejor visualización de tejidos y tumores malignos que serían indetectables con los mecanismos convencionales. 

El ICG ha demostrado tener beneficios en la detección del cáncer gastrointestinal. Uno de los pronósticos más importantes para la supervivencia de este tipo de cáncer es determinar el grado de afectación de los ganglios linfáticos y gracias a este colorante se puede identificar el tumor más fácilmente.

Finalmente encontramos la vacuna contra la diabetes tipo I, actualmente se habla de que existen diez ensayos de vacunas contra la diabetes en fase I y II en Norteamérica, de resultar efectivas, se espera que sean más seguras que los medicamentos inmunosupresores que tienen como desventaja la destrucción autoimmune de islotes de células o el incremento del riesgo de desarrollar infecciones u algunos tipos de cáncer.

Con información de Primera Voz