El incremento gradual del número de beneficiarios de programas sociales no ha tenido una explicación apropiada, pues no existe claridad sobre las cusas por las que, ante este incremento en el padrón, cada año se amplía la cifra de pobres en nuestro país. Algo debe cambiar con el nuevo gobierno.

El actual sistema de datos no acredita la eficiencia y eficacia de los programas ni el cumplimiento de objetivos y la información utilizada en las evaluaciones es incorrecta, pues se ha alimentado el padrón con datos oficiales inconsistentes, lo cual de ningún modo permite el perfeccionamiento de los programas o acciones que deben implementarse, por el contrario, se les asigna presupuesto inercialmente o bien se incrementa, aunque contantemente se demuestre su fracaso en el alcance de metas.

El CONEVAL, por ejemplo, depende de la información que poseen las dependencias del Ejecutivo Federal, pero esta la mayor parte del tiempo está desfasada, o bien existe simulación y manejo mediático de recursos públicos, lo cual sin duda nos lleva a pensar en la urgente necesidad del rediseño del sistema, fundamentalmente por la obtención de tan magros resultados.

Es innegable la importancia que tienen los programas sociales en la búsqueda de mejores condiciones de vida para la población; por ello los padrones de beneficiarios son de suma importancia de acuerdo a su utilidad y no solo en términos de transparencia sobre aplicación de recursos públicos, sino también en la planeación y evaluación de acciones, y su eficacia para aliviar las desventajas de distintos grupos vulnerables.

Resulta imprescindible contar con información suficientemente y clara para realizar un análisis sobre el perfil sociodemográfico de la población y así obtener elementos relacionados con el impacto real alcanzado por un programa, negativo o positivo según sea el caso.

La falta de un registro único confiable, ha impedido que exista una mejor supervisión y ha dado pie al uso clientelar de los recursos públicos, la creación de programas en cada transición de gobierno se ha realizado más por interés político y obtención de votos, que por mejorar el desarrollo social del país.

De nueva cuenta escuchamos la creación de programas y si bien es cierto, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha mejorado la estructura programática y realiza recomendaciones, el verdadero problema se encuentra en la Cámara de Diputados al momento de discutir y aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación cada año.

Es en la Cámara de Diputados donde veremos si algo cambia, pues hasta ahora hemos visto que se aprueban programas que en los hechos no cumplen con objetivos de desarrollo social, sino que se hacen más por clientelas y cada diputado quiere su parte del presupuesto, pero lo inaplazable es trabajar en un presupuesto que se base más resultados.

La evaluación permanente de su diseño y desempeño impedirá la acumulación de programas sociales que presentan duplicidades y absorben más de 60% del presupuesto, se necesitan contrapesos y un Congreso activo que cumpla con esta función.

El reto es contar con un padrón consolidado sin duplicidades que permita mejorar la política social del país, a más de 14 años de que la Ley General de Desarrollo Social y su reglamento ordenaran la integración del PUB, sus alcances no demuestran haber atendido a cabalidad las disposiciones del marco legal aplicable, por lo que no se ha convertido en una herramienta que proporcione una certeza razonable sobre la equidad y la eficacia de los programas de desarrollo social, de acuerdo a lo que informa la Auditoria Superior de la Federación.

Esto incrementa el riesgo que debe sortear el gobierno entrante, para evitar que persista la falta de focalización de los lugares, comunidades y beneficiarios que más necesitan la atención y que se propicien condiciones de ineficiencia y transparencia en la asignación y la aplicación de los recursos federales.

De acuerdo con los últimos dos informes generales de la Auditoria Superior de la Federación, “no contar con un padrón de beneficiarios confiable hace incierto el grado de cumplimiento de los objetivos de las acciones públicas. Además, la interacción de los distintos programas que otorgan subsidios y apoyos del Gobierno Federal, así como de las entidades federativas y los municipios, abren la posibilidad de incurrir en duplicidades u omisiones, por lo que la integración de los padrones, bajo una visión sistémica, es un componente clave para coadyuvar a su correcta operación y resultados” …

“Se considera necesario establecer sistemas de padrones de beneficiarios que permitan generar información estratégica y contribuyan a los procesos de planeación, coordinación, control y evaluación de los programas gubernamentales”. ¿Sucederá?, estamos a poco tiempo de saberlo.

Con información del Lic. José López Cano para Primera Voz