Terminó la semana 7 de la liga más espectacular del mundo; algunas divisiones empiezan a apretarse, mientras otras parecen definidas, aunque no debe olvidarse que el verdadero potencial de los equipos empieza a verse en noviembre. Te compartimos lo bueno, lo malo y lo feo dentro y fuera del emparrillado.

Lo bueno

The Underdogs. Existen cuatro equipos que, discretamente, empiezan a acaparar los reflectores. Bills (5-1), Vikings (5-2), Colts (4-2) y Panthers (4-2) se mantienen al acecho de sus respectivos líderes divisionales -de hecho, los de la herradura acaban de bajar al segundo puesto de la AFC South a los Texans- y podrían dar la campanada gracias a excelentes decisiones de coacheo. De ellos, por lo menos Buffalo, Minnesota e Indianapolis podrían continuar con racha ganadora en la semana 8; Carolina dependerá de que su línea ofensiva pueda abrir suficientes huecos para la navajita suiza que tienen en Christian McCaffrey y de que Ron Rivera sea lo suficientemente sensato para mantener a Kyle Allen como QB titular.

Lo malo

Jets sin turbinas. Después de dejar en ridículo a los Cowboys en la semana 6, a los Jets se les olvidó que su siguiente compromiso sería no sólo contra un rival divisional, sino uno de los equipos que mejor han jugado en lo que va de la temporada. Entregar seis balones (cuatro de ellos, intercepciones a Sam Darnold) y cometer cualquier cantidad de castigos contra un equipo que aprovechará al máximo cada error es un suicidio, y la cara de Adam Gase lo demuestra.

Lo feo

Freedom of speech? A estas alturas de la temporada es de todos conocido que el trabajo de los referees ha dejado mucho que desear, y los jugadores no son indiferentes a esto. La cosa se pone peor cuando la NFL decide multar a quienes alcen la voz al respecto, como sucedió la semana pasada con Clay Matthews y Baker Mayfield, cuya libertad de expresión costó 12,500 dólares a cada uno.

 

Con información de Siete Leguas para Primera Voz