Pocas veces tendremos la oportunidad de ver un fenómeno como el que ocurrirá el próximo domingo; nuestro satélite que es de un tono brillante, por el reflejo de la Luz solar nos permite apreciarla en todo su esplendor.
Algunas veces la observamos de diferentes tamaños y hemos podido mirar sus diferentes etapas, sin embargo, el suceso del que podremos ser parte este próximo 20 de enero aproximadamente a las 21:30 horas y que se se podrá ver en toda América es un tanto extraño.

Ver a la Luna de color rojo en combinación con eclipse es muy poco frecuente, pero sin duda es una ocasión para poder admirarla ya que en este fenómeno de nuestro satélite pasa detrás de la sombra de la Tierra, oscureciéndose, por lo que nuestra atmósfera dispersa la luz azul y verde, dejando pasar solo la luz roja.
Durante el eclipse la Luna pasará por esta sombra, y en vez de recibir la luz solar recibirá el brillo rojo de nuestra atmósfera, por lo que será sorpréndete observarla en tamaño aumentado con eclipse y roja.

La Luna, de sangre, como también se le conoce, se alineará con la Tierra, para formar este fenómeno rojo. La sombra de la Tierra tiene dos partes: la umbra y la penumbra. Aunque una mínima parte de la luz solar llega a la penumbra, la umbra no recibe estos rayos. El eclipse tiene que ver con el pasaje de la Luna por la umbra, que la cubre por completo. Sin embargo nunca está totalmente oscura, porque la atmósfera redirecciona los rayos del sol, permitiendo que el color rojo pase por ella.
Otra razón son las partículas en el aire, como por ejemplo cuando hay una erupción de volcán o un incendio demasiado grande. Estas partículas oscurecen la luz alrededor, pero la luz roja una vez más no puede perderse y continúa viéndose, mientras que la azul o verde no se ve.

Los eclipses lunares pueden ser más recurrentes, pero no siempre tienen este factor donde nuestro satélite es rojo, así que están a tiempo de planear una velada con amigos u familiares para observarla y disfrutar de este fenómeno natural.

Con información de Primera Voz