El ojo humano es fundamental para nuestro cuerpo, desarrollo y vida. Este órgano es un fotorreceptor que recibe los rayos luminosos de los objetos presentes en el mundo, en el exterior; los rayos los transforma en impulsos eléctricos que se conducen al centro nervioso de la visión en la parte posterior del cerebro.

Los ojos necesitan un periodo de adaptación para filtrar la intensidad luminosa. Este proceso de captación de luz lo realizan nuestras retinas.
Los movimientos del globo ocular hacia la derecha, izquierda, arriba, abajo y a los lados se llevan a cabo por los seis músculos oculares y son muy precisos. Se estima que los ojos pueden moverse para enfocar cien mil puntos distintos del campo visual.

Los músculos de los dos ojos funcionan de forma simultánea, por lo que también desempeñan la importante función de converger su enfoque en un punto para que las imágenes de ambos coincidan; cuando esta convergencia no existe o es defectuosa se produce la doble visión.
El movimiento ocular y la fusión de las imágenes también contribuyen en la estimación visual del tamaño y la distancia.

Las dos retinas son excitadas por los estímulos provenientes del medio ambiente y las imágenes ópticas que se forman en ella, son invertidas. Mediante un proceso en el cerebro, se reestablece el sentido del objeto percibido.
Para alcanzar la Retina, un haz de luz debe atravesar los medios refringentes del ojo humano, que son cuatro: Córnea, el humor acuoso, la lente o cristalino y el humor vítreo, por lo que la opacidad o alteración anatómica en estos medios refringentes nos llevará a una visión borrosa.

La superficie curva de la retina es muy importante, porque permite compensar el cambio de trayectoria que sufre un haz luminoso, al pasar por medios con índices de difracción distintos.
El ojo recibe los estímulos luminosos procedentes del entorno. La luz atraviesa los medios transparentes y la lente del ojo y forma una imagen invertida sobre la retina. En la retina, células especializadas transforman la imagen en impulsos nerviosos.

Éstos llegan a través del nervio óptico hasta la región posterior del cerebro donde se interpreta las señales mediante un mecanismo en el que intervienen millones de neuronas.
Nuestros ojos son pequeñas máquinas que se forman, por llamarlos de algún modo, de engranes que tienen funciones específicas: la pupila e Iris. El iris regula la cantidad de luz que ingresa a los ojos, por lo que sí la luz es intensa las pupilas se dilatarán; la córnea al ser parte del tejido ocular dentro de nuestros ojos, es transparente pero tiene por función proteger el iris y el cristalino y nos permite enfocar, junto con el cristalino, las imágenes en nuestra retina, ésta es considerada como el primer lente.

El cristalino mantiene su propia transparencia, refracta la luz, y proveer acomodación. En conjunto la retina concentra las células visuales capaces de captar la luz visible que desencadena fenómenos químicos y eléctricos que se vuelven impulsos nerviosos enviados al cerebro por el nervio óptico, sin embargo los conos y bastones reaccionan de forma distinta a la luz y los colores, los bastones se activan en la obscuridad y solo permiten distinguir el negro, el blanco y grises. Los conos, funcionan de día y en ambientes iluminados y nos permiten ver a colores. Cada uno de nuestros ojos dispone de 7 millones de conos y 125 millones de bastones.

Con información de Primera Voz