La prolífica colección de mis olvidos
es celosamente resguardada por mis egos muertos.

Cada vez que intento robar un recuerdo,
uno de ellos salta y libro una batalla contra mí mismo.

¿Alguno entre todos esos egos será el real?
Tras noches de investigación, no lo tengo por seguro.
Los del pasado forman parte del presente de los futuros…
y no me pregunte más, no sabría cómo explicarle.

 

Edgar Feerman