Un día como hoy de 2018 el mundo de la literatura se estremecía con la noticia de que en punto de las 09:30 horas se había ido de este mundo Sergio Pitol, con ello provocó que las autoridades culturales y lectores inundaran las redes sociales de condolencias.

Sus últimos años estuvieron llenos de agonías, enfermedades y pleitos legales en los que se ponía en duda su lucidez; sin embargo, su vida como escritor fue brillante y para muestra su Premio Cervantes en 2005.

El amor, la traición, la lealtad, la duda y la búsqueda por la verdad fueron algunos de los temas que empapaban sus novelas, algunas de éstas El tañido de una flauta o El desfile del amor, pero también exploró los géneros del cuento, el ensayo y la crítica.

Para escritores como Adolfo Castañón era “uno de los grandes lujos que ha tenido la literatura mexicana del siglo XX”.

Y es que el escritor veracruzano trataba todos los temas de sus obras con sentido del humor y contagiaba su entusiasmo a los demás, de tal suerte que el mismo Juan Villoro ha declarado que Pitol fue una de las piedras angulares para definir su destino profesional.

Toda su obra está nutrida por los lugares que visitó y donde vivió, como RomaPekín y Barcelona; de éstos deposita en sus textos vivencias y personajes de los que se interesa por explorar sus múltiples psicologías.

Los últimos años

Fue en 2006 cuando comenzó su larga enfermedad en Veracruz. Una afasia progresiva que al complicarse lo llevó a la muerte, pero antes comenzaron las disputas entre familiares, amigos e instituciones sobre su tutela.

Un año antes su primo Luis Deméneghi denunciaba que ante la falta de lucidez del escritor otros parientes lo tenían secuestrado, no obstante escritores como Juan Villoro, Elena Poniatowska, Margo Glantz, Jorge Herralde, Alberto Ruy Sánchez, Carmen Leñero, Francisco Hinojosa, Hernán Lara Zavala, Joaquín Díez-Canedo o Pedro Ángel Palou se pronunciaron a favor de su buen estado mental.

Dentro de las investigaciones jurídicas se incluyeron videos que grabaron familiares de las condiciones deplorables en las que tenían al escritor.

Hasta 2016 la familia de Pitol obtuvo su custodia y denunció a los antiguos tutores por negligencia e incluso dijeron que se habían robado la medalla Cervantes del escritor; sin embargo, el DIF de Veracruz se hizo cargo de él.

¿Dónde quedó la medalla Cervantes?

Después de muerto, Sergio Pitol volvió a ser blanco de controversia, pues en enero de este año su prima Laura Deméneghi puso en venta la casa del autor de Domar a la divina garza: la razón, porque acusó a las autoridades estatales de no convertir el predio con el número 11 de la calle Pino Suárez, en Xalapa, en Centro Cultural o museo.

Además, declaró que se había frustrado el proyecto de hacer pública la biblioteca de Pitol, conformada por 10 mil volúmenes que donó a la Universidad Veracruzana y que se pondría a disposición en la que fue su casa desde 1989 hasta su muerte.

El inmueble está vacío y en venta, pero aún se desconoce qué pasó con los valores de Sergio Pitol, incluso con la medalla Cervantes, sus colecciones de plumas Mont Blanc y relojes, así como su guardarropa.

Con información de Esquivel para Primera Voz