Nadie lo podía creer. Aquel personaje con quien todo mundo quería estar cerca, de quien buscaban ser amigos para que los pudiera acercar con Andrés y que éste los palomeara para ser candidatos; ahora diputados, ahora Senadores, dicen casi en voz baja, apenados, “ni cómo defenderlo”.

Cuando busqué a unos y a otros para que me dijeran qué opinaban de la boda de César, hubo una Senadora que, como yo, se sinceró: “en un chat en el que alguien le negaba la posibilidad de casarse en una iglesia con cierto lujo, con invitados especiales (políticos, empresarios), pregunté -a los críticos de César- ¿qué?, ¿tenía que ser en una iglesita, en un salón de fiestas sociales de algún municipio, y de cena, huaraches y tacos árabes?

Foto portada revista Hola

La Senadora, como yo, tuvo un buen de respuestas descalificando la “incongruencia” entre el discurso de Andrés Manuel y la ostentación de la fiesta. “Aun así, seguí defendiendo su derecho a no festejar con miserias, al fin lo que se gastaron lo hicieron con su dinero o el de su esposa, no con dineros públicos”, me detalló la legisladora norteña.

Pero, igual que yo, “cuando vi la portada de la revista Hola y el montón de páginas de los enamorados, unidos por la ilusión, por los sueños de vivir juntos para siempre, mi decepción fue absoluta”.

Hubo quien recordó cómo descalificó el que Enrique Peña Nieto, su esposa, Angélica Rivera, Carlos Salinas, celebridades y otros muchos del mundo de la política hayan aparecido en la portada de Hola mostrando orgullosamente sus fortunas, sus ropas de “marca” y ahora, uno de los suyos, “el de más cercano, el de mayor confianza de Andrés nos saliera con estas cosas”.

Y sí, como publicó la revista Proceso, no encontré quién lo defendiera, quién “después de lo que vimos en Hola”, le pudiéramos festejar, decir: “Bien César, aunque sí, FELICIDADES, pero bien le podríamos decir, te pasaste, claro, si le tuviéramos mucha confianza”.

Seguramente Andrés Manuel debió haber quedado mudo, seguramente no lo pudo creer, y más cuando vio la revista española, sólo le quedó comentar: “No me casé yo; fui invitado a asistir, cada quien es responsable de sus actos. No fue una acción de gobierno; se trata de un evento social, privado”, si acaso, para “defenderlo”, únicamente acertó a decir que quienes lo están cuestionando “son nuestros adversarios”.

Foto archivo EFE (El Universal)

Nadie lo puede creer, nadie se imagina cómo es posible que el comunicador de López Obrador no haya tenido el tacto, la visión, la imaginación de prever lo que iba a suceder por haber realizado una boda a todo lujo, con un festejo “fifí”, el haber decidido salir en la portada de Hola.

Desde luego nadie responsabilizó a quien será el presidente de la República, “él no fue responsable”, Diputados y Senadores coincidieron

Sí, que cada uno asuma sus culpas, sus responsabilidades, sus torpezas; y las que correspondan a César, pues a César.

Que no le cuenten…

Me topo en todos los diarios con una declaración de la Presidenta Nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu: “La militancia quiere un partido democrático, incluyente, de causas y no de cuotas”; una frase muy hecha, repetida por todo tipo de dirigentes del tricolor. Ofrece recuperar su orgullo priísta, fortalecer su identidad.

Doña Claudia me hace recordar a varios ex dirigentes de este partido, desde su padre, José Francisco que fue asesinado, pasando por Humberto Moreira, Cristina Díaz, Manlio Fabio Beltrones, hasta Luis Donaldo Colosio, ¿y qué pasó?

*Periodista

Con información de Mario A. Medina para Primera Voz