Leo en las primeras planas de varios diarios: “PRD liquida a 193 empleados por crisis”; “Desaparece PRD: Zambrano”.

Jesús Zambrano, fundador y ex dirigente nacional del PRD reveló que este partido cumplió con su ciclo de vida y a mitad de 2019 se fundará un nuevo partido”.

Sigo leyendo sus declaraciones en El Sol de México: “Hoy el PRD con humildad y generosidad…”. Habla de tener acercamientos con intelectuales, de dialogar, de que “ya cumplió su ciclo”, de haber contribuido a la transición democrática. Sí, reconoce errores, pero de menor monta, los evidentes los calla, no dice nada, de aquellas que tienen que ver con la corrupción, menos; habla de traiciones, y aunque afirma: “me acuso de ser responsable”, no menciona de qué tamaño son sus culpas.

Sí, por el contrario, pareciera que grita: “al ladrón, al ladrón”. Reparte culpas, claro, no a los suyos, no a los “chuchos”. Señala a René Bejarano como responsable de “acabar con el partido”, de utilizar la estructura del PRD para apoyar al ahora Presidente Electo.

El PRD fue producto de la suma de voluntades para ser instrumento de la población y que ésta pudiera alcanzar mejores niveles de vida, se convirtió en un aliado de las mejores causas sociales hasta que fue devorado por sus corrientes internas, por apetitos personales. Sí, los culpables fueron los líderes de las corrientes; unos mucho, pero mucho más y otros también. Hicieron del PRD un instrumento de enriquecimiento personal y de grupo. El Pacto por México fue uno de sus negocios.

Desilusionados, desde hace buen rato, muchos lo fueron dejando. En abril de 2008, Rosalbina Garavito renunció. En aquel momento advirtió: “El PRD se está desmoronando”, para luego apuntar: “El PRD no nació para derrotar al PRI, sino para disolver un régimen político, y lo que ha hecho es reforzar ese régimen político”.

El 5 de mayo de 2014, en el 25 aniversario del partido que él había constituido, Cuauhtémoc Cárdenas  dijo que veía un PRD “desdibujado”, que nada tiene que ver con aquel que se fundó en 1989, y criticó a “quienes pactan y hacen alianzas basándose en el discurso de una izquierda “moderna”.

En el Teatro de la Ciudad dándole la cara a “chuchos”,  “bejaranos, “adns”, “manceristas” y demás “expresiones, Cárdenas cuestionó que el PRD hubiera caído en “la distorsionante práctica” de tomar sus grandes decisiones en base a cuotas. “El debate de ideas no es una práctica cotidiana y los principios se hacen a un lado para hacer alianzas con los que piensan y actúan en contra de los principios del PRD”, precisó.

Hoy quienes se adueñaron de la patente del PRD, dicen discutir la necesidad de construir un nuevo partido. ¿En verdad estarán hablando de un nuevo partido? ¿Cómo pueden hablar de un nuevo partido cuando, quienes lo están ideando, formulando, construyendo, son los mismos que acabaron con éste?

¿Cómo pretenden construir un nuevo partido sobre ruinas con una credibilidad totalmente perdida?, que de izquierda tienen bien poco. Seguramente sólo están pensando en un “nuevo” partido para seguir mamando recursos públicos. Lo que caiga es bueno han de pensar.

¿Qué pueden decir cuando en los hechos renunciaron a los principios doctrinarios que le dieron vida al PRD, cuando su discurso en la tribuna de la Cámara de Diputados o de Senadores  es en defensa de los trabajadores y son los principales violadores de los derechos de éstos ahí mismo en el Congreso donde se redactan las leyes y de los que laboran para el propio partido?

Los trabajadores sindicalizados del PRD han acusado al  dirigente nacional, Manuel Granados y a las corrientes que aún prevalecen, de violar sus derechos laborales y el Contrato Colectivo de Trabajo; que es mentira que haya acuerdos para liquidarlos. Como patrones son nefastos

La semilla que pretenden sembrar, genéticamente no sirve, está echada a perder; el producto sería lo mismo, pero más barato o mejor dicho, más viciado, descompuesto, podrido, rancio, corrompido, corrupto.

El sistema político requiere no sólo de Morena como partido de izquierda, necesita de una mayor pluralidad política, de manera importante de una izquierda democrática, plural, que no sea rehén de sí misma. La que anuncian, del partido que advierten vendrá, desde antes, desde ahora, sus propietarios, quienes lo asaltaron, ya lo liquidaron.

Que no le cuenten…

Tras la derrota del PRI, 1 de julio pasado, César Camacho Quiroz, ex líder nacional del PRI y ex gobernador del Estado de México, considera que su partido debe ir a una reforma de fondo, no cosmética. Dice que poco servirá cambiar de nombre, logotipo, lema y demás, si en el fondo no cambia. Su problema es idéntico al del PRD. Son los mismos quienes le quieren sacar el chamucho, quienes lo quieren echar agua bendita, rebautizarlo. Sí, son los mismos quienes lo prostituyeron. Está cabrón que lo hagan santo y la población se acerque a pedirle algunos milagros.

*Periodista

Con información de Mario A Medina para Primera Voz