Por Mario A. Medina

Dos encuestas, una del diario Reforma y la otra del Gabinete de Comunicación Estratégica, dieron como resultado el respaldo de la población a la decisión del Presidente Andrés Manuel López Obrador de “cerrar los ductos como medida para combatir el robo de combustibles, aunque esto implique el desabasto de gasolinas por algún tiempo” y que las fuerzas armadas resguarden las instalaciones de Pemex.

Sin embargo a pesar de esto, sorprende lastimosamente que ciertos sectores sociales de la población poco les interese acabar con todo tipo de estafas del que ha sido víctima el país.

Como bien  destaca un texto que me llegó vía WhatsApp “son incuantificables no sólo el número de funcionarios públicos que se hicieron millonarios gracias al huachicol, sino también las elevadas ganancias que por años obtuvieron por esa ilícita actividad”.

Del tema no supimos hace un par de semanas. No, tristemente desde hace mucho. Hay quien afirma que Pemex registró su primer robo de combustible en sus ductos en el año 2000, pero hay quien asegura que fue mucho antes. En mayo de 2017, el entonces Secretario de Hacienda, José Antonio Meade reconoció que cada año la hacienda del país perdía entre 15 mil y 20 mil millones de pesos por el robo de gasolinas y diésel, pero ni Vicente Fox, ni Felipe Calderón, ni Enrique Peña Nieto hicieron algo para detenerlo. Lo que anunciaban fue sólo teatro.

Si acaso filtraban información para limpiarse la cara y hacer que volteáramos a ver el robo hormiga que le permitían a los “jodidos” que huachicolearan con cubetas o bidones, mientras que desde adentro de Pemex ellos chupaban millones de metros cúbicos y se enriquecían con miles de millones de dólares que le robaban a la nación.

De esto está siendo investigado el general Eduardo León Trauwitz, como dio a conocer el Presidente López Obrador. El militar era el responsable de combatir el robo de gasolinas durante el gobierno de Peña Nieto de quien fue muy cercano, incluso formó parte de su escolta en el estado de México, y ahora está siendo señalado como el “huachicolero de Peña”. 

En las últimas décadas nos han gobernado un grupo de pandilleros y cínicos que no quieren perder privilegios económicos y tolerancia gubernamental. Entre ellos se dice están involucrados funcionarios y dirigentes del sindicato de Pemex; igual empresarios del transporte que compran mucho más barato, en lo oscurito, el huachicol, o los mismos gasolineros que adquirían a la paraestatal un poco de gasolinas para aparentar estar en la legalidad, pero se ha denunciado que también eran clientes de los huachicoleros.

Es lamentable, aunque creo de manera mínima, por fortuna, que algunos sectores de la población digan que mientras puedan cargar combustible no les preocupa que se transe a México.

Es claro que el problema no es menor y que los ladrones buscarán continuar robando; de esto está muy claro López Obrador, quien ha advertido que no va a dar “ni un paso atrás para vencer a los corruptos”.

El tamaño de la estafa ha de ser incalculable, y por eso el discurso presidencial parece inmóvil cuando afirma: “A ver quién se cansa primero”, pero para sostenerse en su decisión necesita del apoyo de la población y de sus colaboradores porque está enfrentando a las mafias del poder que “quieren jugar a las vencidas”, que no se detienen para sabotear su lucha contra el huachicol, disputa que no está nada fácil.

Que no le cuenten…

Sí, el Presidente necesita del apoyo de la población, pero también de sus colaboradores que lamentablemente no han hecho del todo bien su trabajo. Su planeación para enfrentar la falta de gasolinas ha sido adversa; han realizado mal sus cálculos; la planeación no se les da, y esto le podría generar al Presidente que el apoyo se le revierta, y más cuando se replican face news como la que publicó The Wall Street Journal que ya fue desmentida. ¡Aguas!   

 

Con información de Mario A Medina para Primera Voz