En vez de ganar puntos los pierde, en lugar de sumar reconocimientos logra su rechazo; pierde oportunidades. Nuevamente, el líder nacional del PAN, Marko Cortés, frente a la posibilidad de ser autocrítico y de poder deshacerse de personajes “panistas” incómodos, sale a su defensa, a dar la cara por ellos. ¿Qué hay detrás de ese interés?

Y es que el gris de Marko Cortés, en su afán de quererse subirse al ring con el presidente Andrés Manuel López Obrador, aseguró, a través de un comunicado, que la renuncia del ministro, Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue forzada desde Palacio Nacional y que con esta acción López Obrador da un paso más hacia la construcción de un México autoritario y sin contrapesos al poder público, ni equilibrios de poder.

El panista finge demencia. Olvida, a propósito, que Medina Mora carga toneladas de acusaciones en su contra desde mucho tiempo ats, incluso imputaciones desde el extranjero que tienen que ver con recursos financieros y transferencias millonarias en bancos de diferentes partes del mundo.

El columnista Salvador García Soto ha informadosobre las investigaciones que existen no sólo en México, sino también por parte de autoridades británicas y estadunidenses, “a pesar de su supuesta buena relación”, luego que el ministro fuera embajador de nuestro país en ambas naciones.

El reportero ha señalado que tanto la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Unidad de Inteligencia Financiera (UFI) de Hacienda han confirmado que ambos gobiernos han seguido enviando información financiera, “sobre las investigaciones en su contra por presuntos actos de corrupción”, movimientos irregulares del ministro por 2.3 millones de libras y 2.1 millones de dólares, de los que el ahora renunciante quiso responsabilizar a su difunta esposa.

Cuando Medina Mora dejó la embajada, aun viva su cónyuge, logró que se quedara en la representación diplomática con un sueldo de aproximadamente de 40 mil pesos mensuales, además de otros gastos como el seguro médico, cuando ella, a decir del propio ministro, “estaba realizando operaciones millonarias como accionista de Compusoluciones y Asociados S.A. de C.V”, según señaló el analista Ricardo Rafael.

Pero las acusaciones en su contra no tienen sólo que ver con la corrupción. El titular de la UIF, Santiago Nieto, confirmó que está siendo investigado por lavado de dinero. Además, ha sido implicado en las muertes violentas y la desaparición de miles y miles de personas durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto; lo mismo por sus relaciones oscuras con la “mafia del poder prianista. Su llegada como ministro a la Suprema Corte de Justicia de la Nación fue con el apoyo de su amigo el expresidente Enrique Peña Nieto, pero fue para que le cubriera las espaldas.

Marko Cortés en su afán de proteger a Medina Mora alza la voz, como cuando el propio ladrón grita: “al ladrón, al ladrón”; busca distraer la atención sobre el ministro. Afirma que la dimisión de Medina Mora “desata muy graves consecuencias en la confianza del país” y asegura que hay intentos de pasar por encima de la ley orquestados desde el Poder Ejecutivo.

El dirigente panista olvida que su compañero de partido, según investigaciones de Los Ángeles Press, se dedicó a la fabricación de culpables y que ha depredado a miles de familias para simular eficiencia en el combate al narcotráfico y la delincuencia organizada, pero además ha sido relacionado con Genaro García Luna a quien se le ha acusado, hasta en series de Netflix, por sus relaciones con el narcotráfico, (y) lavado de dinero. En la administración de Enrique Peña Nieto, se le señaló por otorgar amparos al mismo presidente para evitar investigaciones por peculado.

En su comunicado, Cortés dice que “es de suma preocupación lo que estamos viviendo en México y debe prender la alerta de los ciudadanos, ya que los gobiernos autoritarios comienzan a penetrar y tener injerencia en los Poderes hasta que los debilitan, lo cual está haciendo en este momento López Obrador”.

Estos señalamientos contra Medina Mora son algunos de los muchos que diversos medios de comunicación nacionales e internacionales han documentado en su contra donde se le considera presunto responsable. Efectivamente, nadie es criminal hasta que no sea declarado culpable por parte de un juez.

Medina Mora ha formado parte del clan del poder político y económico donde se juntan Carlos Salinas de Gortari, Enrique Peña Nieto, Diego Fernández de Cevallos, Carlos Romero Deschamps, Juan Collado(hoy preso) y otros muchos de muy mala reputación.

Tal vez esta sea, desde su fundación, la época en la que el PAN se encuentra con el mayor desprestigio, tan alejado de los principios doctrinarios que le dieron vida, de su militancia y de la población que lo consideraba como una opción de gobierno, y en vez de que Marko Cortés aproveche la oportunidad de ser autocrítico y pedir se le investigue a Medina Mora de manera responsable y sin fobias, sale a su defensa tratando de hacernos creer que es inocente y que las acusaciones en su contra son políticas.

Que no le cuenten…

Ojalá que la experiencia del nuevo Secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, permita golpear verdaderamente a la delincuencia organizada en la CDMX y que los capitalinos pronto podamos salir a las calles con toda seguridad, pero que tampoco permita que su jefa, Claudia Sheinbaum, se le vuelva ocurrir exponer a ciudadanos como cinturón de seguridad, incluso exponer a su gobierno a un problema mayor. ¿Qué hubiera pasado si uno de esos héroes ciudadanos hubiera muerto, estallado en la cara un petardo o le prendieran fuego? Hoy no se la acabaría la Jefa de Gobierno.

*Periodista.