Tras reunirse con un grupo de empresarios con intereses en la construcción del aeropuerto de Texcoco, Andrés Manuel López Obrador dijo a los reporteros que el encuentro había sido muy productivo y que “todos se portaron al cien y fueron muy respetuosos”.

Unos días antes, luego de que se dio el resultado de la consulta ciudadana que canceló la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que generó un sinnúmero de protestas de los grupos empresariales, el presidente electo calificó a dichas inconformidades como “ruido”, “bulla” que, significaban, sí, “una campaña orquestada por quienes se sienten afectados”, pero que a pesar de los ataques, no se pudo generar inestabilidad.

¿Será que las cosas están en santa paz? o ¿al menos tranquilas?  No lo creo. Si bien en la reunión se saludaron y se dieron los abrazos protocolarios, es claro que la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco provocó más que el enojo de los empresarios, excitó un verdadero encabronamiento de ellos, que en algún momento los llevará a buscar la revancha.

Cuando el PRI perdió la Presidencia de la República frente a Vicente Fox y el panismo, y de manera inmediata con Felipe Calderón, no hubo ningún problema, porque si al poder político llegaban panistas o priístas, los empresarios no tenían ningún problema, ningún reclamo. Unos y otros eran de los suyos; con unos y con otros tenían márgenes similares para hacer negocios y amasar enormes fortunas.

Al ser Andrés Manuel López Obrador un presidente incómodo, es claro por más que éste les haya dado todo tipo de garantías de que podrán hacer negocios como empresarios que son, evidentemente no los podrán hacer como los forjaron con los panistas y con el priísta Enrique Peña Nieto.

Por ello nadie puede esperar que los hombres más ricos del país y los políticos más poderosos vayan a jugar limpio. Seguramente ya afilan navajas y preparan, agazapados, estrategias para tratar de descarrilar la Cuarta Transformación; porque no solamente no le van a perdonar a López Obrador que les haya tirado el negocio de Texcoco sino otros muchos, que ya habían calculado, iban a ser exitosos, fuera con José Antonio Meade o Ricardo Anaya.  

Los factores de poder fueron derrotados el 1 de julio pasado por una votación abrumadora de la población, por ello buscan aliarse a ésta, congratularse con las clases medias, y de ahí para abajo, supuestamente en su defensa cuando replican una y otra vez, supuestamente preocupados, que miles y miles de trabajadores se quedarán sin empleo por culpa del gobierno que llega, ya sea porque presuntamente la adminstración de Morena va desaparecer plazas en la administración pública o porque, afirman, se van a cancelar obras. 

Es claro que los factores de poder no se quedarán quietos. Una señal de que están activos es el hecho que dos años antes de que terminara su vigencia, el Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) resolvió prorrogar la validez de las concesiones a los grupos de Multimedios (Milenio), Televisa y TV Azteca para quienes, que de una u otra manera, López Obrador no es de todas sus simpatías; pues no era su candidato.

Cuando López Obrador buscó dejar claro que ni es adorno ni es florero, y que es él quien va a mandar en el país a partir del 1 de diciembre próximo, sale al escenario político a quien se le identifica como “El Padrino”, es decir, Carlos Salinas de Gortari que, se afirma, es el verdadero factor de poder. Desde que dejó de ser Presidente de la República, consideran analistas, ha impuesto un Maximato cercano o muy parecido al estilo Plutarco Elías Calles.

Cuando Calles encabezaba el Maximato un dicho popular era el reflejo de una verdad. Se decía que afuera de la casa presidencial había un letrero en el que se podía leer: “Aquí vive el Presidente; el que manda vive enfrente”.

En estos días Salinas de Gortari aprovechó un foro a 500 años de la aparición de la primera edición de El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, para dejarse sentir, y aunque, días después aseguró que distorsionaron su participación en el encuentro “Realismo e Idealismo en Maquiavelo”, el ex presidente dejó entrever: “Estamos en un momento maquiavélico porque la República está ante el gran riesgo: el de renacer o desaparecer”. Remarcó: “…si las circunstancias cambian y el gobernante no cambia su forma de proceder, las repúblicas perecen”.

Pero fue más allá cuando advirtió de la necesidad de que “el gobernante  esté preparado para el golpe inesperado”. Fuerte aseveración, con fondo y trasfondo, con jiribilla. ¿Con qué propósito?, ¿para advertir qué?, ¿para asustar?, ¿para mostrarse poderoso?

Frente a este escenario, López Obrador no sólo necesita del apoyo de la población, sino de Morena como partido, sobre todo de las y los Diputados y Senadores. Necesita que lo arropen, que legislen de manera inteligente y dejen de confrontarse, dejen de meterse zancadillas, de estar tratando de mostrar, de las maneras que sea, quién desde su espacio es el más poderoso.

Que nadie espere que los señores del dinero se portarán al cien y que sean respetuosos del gobierno que va a llegar. Podemos esperar de ellos todo. “Desestabilizar” puede ser el verbo que busquen conjugar para querer mostrar, que son ellos los que mandan en el país, que tienen el mango de la sartén.

Que no les cuenten…   

Interesante habrá de ser el Primer Foro Nacional: “Periodistas y Comunicadores ante la Cuarta Transformación” que está impulsando la Fraternidad de Reporteros de México. El encuentro se desarrollará el miércoles 14 en la Cámara de Diputados donde participarán legisladores, periodistas y académicos en una revisión exhaustiva de los temas que son de primer importancia social y que comunicadores nos interesa, pero al mismo tiempo nos preocupa como los que tienen que ver con nuestra seguridad, nuestros retos, formas de vivir honestamente y en la “justa medianía”, pero además otros que tienen que ver con la agenda legislativa y las nuevas reglas de comunicación de la administración que llega.

Es importante pues que los reporteros, periodistas, comunicadores, estudiantes, no sólo participemos en este foro, sino hacia adelante nos involucremos en nuestros temas y aspectos que nos perjudican, y no dejemos a ver quién y cómo nos los resuelven.

*Periodista

Con información de Mario A Medina para Primera Voz