Como reportero de la agencia Notimex me tocó viajar en el anterior avión presidencial (TP-01), “Presidente Juárez”, cuando Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Sí era muy distinto viajar en aquel avión que en uno comercial. En lo viajes a los estados las azafatas del Estado Mayor ofrecían desayunos o comidas, digamos un poco gourmet, pero las más solicitadas eran unas tortas de  baguete, eran muy famosas, digamos muy ricas.

Cada fin de semana viajábamos algún punto del país. Al Presidente lo acompañaba parte de su gabinete, según el tema de la gira, su secretario particular, ayudantes e invitados especiales. Todos ellos viajaban en la parte delantera, y atrás, después de una sala de juntas cómoda y oficina exclusiva para el Presidente, los reporteros.

En los viajes internacionales, al sur del continente, EU, Asia o Europa, viajábamos en el TP-02, que había sido antes el avión presidencial, es decir, el TP-01; no recuerdo si era el Zapata o el Presidente Carranza, un avión más sencillo que el Presidente Juárez.

En este último, cuando el asesinato del Cardenal Posadas Ocampo, volamos a Guadalajara. Un puñado de reportero acompañamos Salinas quien asistió a dar el pésame a los cardenales y luego a la misa de cuerpo presente en la catedral de la capital tapatía;  un vuelo de ida y vuelta. Salimos por la tarde y regresamos cerca de la media noche.

Comento esto porque me llama la atención que algunos analistas y políticos de oposición han celebrado que el gobierno federal no haya podido vender el avión presidencial José María Morelos y Pavón, el nuevo TP-01, que encargó el ex Presidente Felipe Calderón y utilizó Enrique Peña Nieto.

Celebran la no venta y criticaron de manera férrea el que se tuviera que pagar 30 millones de pesos tener el avión en el Aeropuerto de Logística de San Bernardino, California, Estados Unidos, durante 2019.

En octubre del 2016, el portal Aristegui Noticias publicó un reportaje sobre quienes, no siendo funcionarios, viajaban en el José María Morelos: “El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, echa mano del avión presidencial para viajar con hijos, hermanos, cuñados y hasta amigos a los principales destinos del mundo, como Francia, Turquía, Italia, Rusia o China”.

La nota destacaba que se pudo saber esto gracias a las “listas de pasajeros de las giras presidenciales desde enero de 2013 hasta abril de este año (2016), obtenidas por Aristegui Noticias a través de la Ley de transparencia”.

Se subrayaba que en el ´Diálogo con Jóvenes´ que Peña Nieto sostuvo como parte de su Cuarto Informe de Gobierno, el presidente dijo que a las giras presidenciales “no llevo a gente o a funcionarios sólo para que me acompañen, sino porque realmente van a cumplir con una responsabilidad y un trabajo en la gira a la que eventualmente llevemos a cabo”.

Sin embargo, documentos oficiales de la misma Presidencia comprobaban que el dicho de Peña no del todo cierto, pues “una revisión a las listas de pasajeros del avión presidencial demuestra que al menos 12 familiares y amigos de Peña Nieto han viajado en el avión presidencial, aunque no tenían actividades oficiales en las giras presidenciales”, puntualizaba el portal.

Se detallaba que, “de 32 giras internacionales, de acuerdo con las bitácoras de enero de 2013 a abril de 2016, la esposa del mandatario, la actriz Angélica Rivera, lo ha acompañado en 17 ocasiones. Los 6 hijos de esa familia han viajado en 9 giras presidenciales, aunque no siempre juntos: a Italia, Rusia y Turquía en 2013; Suiza, Portugal-Vaticano-España y Nueva York, en 2014; Reino Unido y Francia en el 2015; y Arabia Saudita-Emiratos Árabes-Kuwait-Qatar-Suiza en este 2016”.

A estas listas seguramente habría que agregar que otros muchos –como lo hacían Salinas o Zedillo- como “líderes de opinión”, conductores de noticieros, dueños de medios, quienes iban en calidad de “invitados especiales” y no por trabajo, eran “convidados de lujo” del “Sr. Presidente” y por eso viajaban con él en la parte delantera. Su estancia era de placer. Lo mismo ocurrió con Fox, Calderón y Peña Nieto.

Es cierto que en los gobiernos de Salinas de Gortari y Zedillo se cobraba, a través de una agencia de viajes,  elvuelo de cada reportero, pero también es cierto que ello significaba una farsa porque al final Presidencia de la República pagaba millonarias cantidades de dinero por concepto de publicidad a los medios que lo acompañaban. Lo mismo con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Sí, muchos festejan la no venta y la califican de “un fracaso de López Obrador”. Digo yo, no es para tanto, y me preguntó ¿por qué aquellos “invitados especiales”, en particular los “líderes de opinión” lamentan hoy el “alto costo” del pago por guardar el avión en EU, cuando callaron el despilfarro en el uso del avión con Peña? ¿Será que les embarga la nostalgia por el José María Morelos y Pavón? No lo dudo.

Allí está el “Pancho Fayucas” aquel avión presidencial del tiempo de López Portillo y Miguel de la Madrid en el que funcionarios, “invitados especiales” y hasta reporteros lo usaron para traer aparatos eléctricos, ropa, perfumes y demás (fayuca) de EU sin pagar un peso de impuestos.

Desde luego que se han cometido errores en los cálculos para vender el avión, pues sus características, dicen los expertos, no empatan fácilmente con una aeronave comercial, y por lo mismo no va a ser tan fácil su venta, además de otros factores.

Muchos “proponen”, a manera de reto, que el PresidenteLópez Obrador use el avión. No va a ocurrir esto. No hay que olvidar que el TP-01 fue parte importante de la campaña de El Peje por ostentoso, porque representa el derroche, la corrupción en que se significó el gobierno de Peña Nieto, lo que le generó muchas simpatías y, desde luego, muchos votos, por ello, insisto, no va a viajar en el avión.

Los reporteros de la fuente presidencial en mis tiempos y los que le siguieron, supimos algunas  historias en torno al TP-01, de personajes consentidos, anécdotas que no podíamos escribir porque nuestros medios no lo publicarían por evidentes razones, lo que sí se escribió una y otra vez, fue de las deliciosas tortas del avión presidencial: las de jamón con queso manchego, las de pollo también con queso y, las de mayor demanda, las de milanesa. De las tortas nos acordábamos en estos días el que esto escribe, Ricardo Trejo y Víctor Gamboa.

Que no le cuenten…

¿Que la venta del José María Morelos se podría resolverse a través de una rifa de la Lotería Nacional, a 500 el cachito? ¡No por favor, no! Pensé: “Si me lo gano, afuera de mi casa le van a robar los espejos y lo van a poner sobre ladrillos, pero además va a estorbar a los carros de los vecinos”. Mejor juego “Melate”.

*Periodista.

Con información de Mario A Medina para Primera Voz