Que no le digan…

Por Mario A. Medina

La “teoría de la gota a gota”

-¿Existe la teoría de la gota a gota?- me preguntó un amigo-. 

-¿Cuál es esa?, -le reviré-. 

-La de estar chingando a López Obrador, algo así como una conspiración para irlo bajando, pegándole poco a poco, como cuando un boxeador durante muchos raunds va minando a su opositor con ganchos al hígado, hasta el nocaut, igual que una gota constante va erosionando la piedra, -me explicó-.

Hice un silencio largo como cuando El Peje –reflexiona su réplica- a una pregunta durante las mañaneras.

Ese silencio largo me llevó en unos cuantos segundos a reflexionar sobre el papel que están jugado algunos medios de comunicación “en  los tiempos de la Cuarta Transformación” como refiere ahora un periodista conductor de televisión.

Al mismo tiempo, a recordar qué papel tuvieron, particularmente, los medios de comunicación en el derrocamiento de gobiernos democráticos como el de Salvador Allende en los años 70 o recientemente en contra del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

En uno y en otro momento aparecieron grupos de interés, de presión: los poderes fácticos. Éstos se encargaron en descalificar a ambos gobiernos a fin de incidir en la llamada opinión pública para generar rechazos, animadversión de la población a través de información dolosa, falsa, por una simple razón, que esos gobiernos no era afines a los grupos de poder económico y político en ambas naciones de Sudamérica, pero particularmente porque no podían hacer negocios a sus anchas y porque le estorbaban a los intereses de los Estados Unidos.

Por ejemplo, el diario El Mercurio fue uno de los medios que se encargó a través de sus notas y editoriales de golpetear todos los días –gota a gota- a Allende. Se sabía, y se confirmó después que detrás de ese matutino estuvo la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los EU de quien el periódico recibió más de un millón y medio de dólares entre 1971 y 1973. Se afirma que la CIA se encargaba de redactar las notas y editoriales en contra Allende.

El mismo New York Times reveló, el 20 de septiembre de 1974, que dicho monto lo había entregado la propia CIA a los propietarios del matutino “a fin de desestabilizar” al presidente socialista. De esto dio cuenta el “Informe Church” del Senado estadunidense en 1975, conocido también como “Acción encubierta de Estados Unidos en Chile entre 1963 y 1973”.

En Brasil, analistas y los mismos integrantes del Partido del Trabajo ha denunciado al corporativo de medios de comunicación más grande de aquel país, O Globo, de ser el “autor intelectual” del golpe contra Lula y también contra la destituida presidenta Dilma Rousseff. Los cariocas llaman a dicha cadena la “coordinadora política de las fuerzas de la derecha” que “fue factor decisivo en la formación de la opinión pública  contra ambos, y para presionar al Poder Judicial”, y llevar a Lula a la cárcel.

Durante meses, O Globo “se encargó de bombardear con noticias falsas a los brasileños sobre supuestos casos de corrupción y de los “peligros” para aquella nación si continuaban en el poder presidencial el popular presidente Lula. 

Cuando regresé de ese instante que me llevó a recordar y pensar miles de cosas, mi amigo –que nada tiene de “chairo”- no tuvo de mi parte una respuesta inmediata, sólo asenté a decirle: “Creo que tu teoría tiene mucho de razón”.

Consulté después el punto de vista de amigos periodistas y académicos. Les llamó la atención la definición: “Teoría de la gota a gota”.

“No está mal”, me dijo uno de ellos, aunque todos coincidieron que “no es raro que la cosa vaya por ahí”; que desde los medios se esté llevando a cabo una campaña de golpeteo, sin ser tan abiertos como sucedió en Chile y Brasil, pero sí poco a poco para descalificar las acciones del presidente de México.

No descartaron que muchos analistas y conductores de noticieros estén jugando el papel de golpeadores, y que “a uno de ellos, se le haya metido el espíritu de un líder de opinión de la TV del pasado, de vocero de la derecha”, me dijo entre risas y al mismo tiempo con total seriedad.

“Además están aprovechando las ‘benditas’ redes sociales para descalificar al presidente a partir de sus propios errores y de su equipo- y es entendible-, pero particularmente a través de las llamadas fake news o en subrayar que “ya está viejo”, me explicó otro amigo que imparte clases en la UNAM.

Al revisar los medios, se puede uno encontrar notas o artículos de opinión, serios, críticos, que no hay otra quedarles toda la razón, que no hay “mala leche” en sus veredictos, pero también nos podemos topar con aquellos que hoy critican lo que antes se callaban, que hoy señalan con el índice flamígero, pero antes aplaudían. 

Muchos medios pareciera están jugando ese mismo papel que jugaron El Mercurio y la cadena O Globo, como gota a gota, como el cuchillito de palo.

Que no le cuenten…

¿Quién ganará la batalla por Puebla?, ¿Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado o Yeidckol Polevnsky, presidenta nacional de Morena? Hagan sus apuestas. 

Con información de Primera Voz