En entrevista con el periódico El Universal, este viernes, el expresidente Vicente Fox Quesada anuncia que “dará la batalla a la Cuarta Transformación” y se propone para “salvar a México” del “desmadre que -según él-, está hecho el país”.

En sus respuestas en la “entrevista” que le hizo la corresponsal del diario en Guanajuato, Xóchitl Álvarez, sólo se pueden encontrar calificativos, ni un solo argumento de fondo, un análisis serio, al menos producto del trabajo de un asesor critico de derecha que le haya “soplado” algunas ideas para confrontar al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Y bueno, también es cierto que no podemos esperar mucho de este ranchero a quien se le acusa de haberse fusilado el plan estatal de desarrollo de Guanajuato para redactar su tesis, la que tardó 33 años en presentar.

Cuando la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados aprobó las leyes secundarias de la reforma educativa, Fox, vía Twitter, mostró su “claridad”, su argumentación de fondo contra lo que después, en el pleno cameral, se habría de aprobar. Escribió: “Lo que acaban de hacer con la educación no tiene madre”.

En la “entrevista”, el expresidente presume que, desde el Centro Fox, “se construye una idea fuerte, en la que participan líderes políticos, sociales y partidos de oposición con el propósito superior de restaurar los equilibrios en el ejercicio del poder y la democracia en México”.

O sea, el Centro Fox será el cuartel, para enfrentar a la 4T, el que construyeron él y su esposa Martha Sahagún en su rancho de San Cristóbal, pero con recursos públicos como publicó en septiembre de 2007 la revista Contra Línea: “Emplea a personal administrativo que en el sexenio pasado laboró en la residencia oficial de Los Pinos y que ahora le cuesta al erario 3.5 millones de pesos por año; mientras que efectivos del Estado Mayor Presidencial también son utilizados para resguardar esas instalaciones privadas que, según el PRD en el estado, servirán de sede operativa y de capacitación ideológica para un nuevo partido de ultraderecha”.

Aunque Fox lo ha negado una y otra vez, diferentes medios han publicado, un cúmulo de información que contradicen sus “verdades”, exhibiendo muchas de sus mentiras. El hecho es que, desde ese lugar, que a decir de la revista Proceso, dicho centro funciona con “cuantiosos recursos poco transparentes” sin transparentar de dónde y de quién provienen. Desde su guarida, según Fox “se está convocando a todos los que queremos a México, para que aseguremos que, en 2021, en unidad nacional, le pongamos freno al caballo desbocado”.

Ni la reportera, ni la redacción de El Universal aclaran si la entrevista fue presencial o simplemente el expresidente entregó por escrito sus respuestas, ya que en el texto llama la atención una precisión con un (sic): “El país es un erradero (sic) y tenemos que salvarlo”, por lo que supongo, Fox entregó sus respuestas en blanco y negro.

Afirma que desde su tierra dará la batalla, pero que “no lo veremos en mítines ni en templetes, ni en otro lugar que no sea generando ideas”. Fuerte compromiso eso de que generará ideas, estrategias y aportar para la unidad nacional, cuando lo único que ha creado es aquella frase de las “víboras prietas y tepocatas”.

Y si como dice que no lo veremos en mítines ni en templetes, ha de ser porque sabe que se podría enfrentar a la gente, al mismo panismo que traicionó y descalificó, y les metió el pie, ¿o no Josefina Vázquez Mota?

Habla de acabar con la corrupción, con los muertos y el crimen, para traer paz y tranquilidad al país. La memoria de Fox es flaca o más bien convenenciera. En agosto de 2004 la revista Proceso publicó: “Quien tiene el poder quiere conservarlo a cualquier precio y hará que las instituciones, que se crearon para su manutención, lo sirvan.

“Vicente Fox es un testimonio claro de esa realidad, el demócrata, el católico comprometido con el servicio al bien común, el hombre que durante su campaña prometió defender las libertades y el estado de derecho, el hombre moral, que en el transcurso de cuatro años de ejercicio del poder se ha convertido en lo mismo que durante su campaña despreció: en un hombre corrupto y venal al servicio de sus intereses”.

Fox aporta lo mismo, no más, y nos receta con su misma cantaleta, con el mismo “petate del muerto”: “Esto puede terminar en un (sic) Venezuela, (…) en un Mesías iluminado”.

Acusa López Obrador de no hacer, de engañar, de hacer piruetas y marometas, de “aventar mentiras”. Pareciera que cuando redactó sus respuestas se estaba viendo al espejo.

Pero ¿a quién representa hoy Vicente Fox? Cuando llegó a la presidencia de la República, ciertamente -diría él-, representaba sí, a un sector que expresó con su voto su hartazgo contra el régimen priísta. Este personaje es quien se propone “salvará México”, es el mismo que prometió en el 2000 “sacar a patadas al PRI de Los Pinos”.

Hoy este personaje que además de ser calificado de mediocre y locuaz, es el mismo a quien el verdadero panismo no le perdona su traición por su alianza con lo peor del priísmo, es el mismo que le regateó a López Obrador “su” pensión y exigió se le pagara a sus escoltas para cuidarlo con recursos públicos.

Si el texto de la entrevista, no lo redactó la reportera y la redacción respetó tal cual las respuestas que supongo mandó escritas Vicente Fox, no me quiero imaginar el nivel de sus ideas, de la profundidad de sus estrategias, de la claridad de su redacción y sintaxis, de lo que será su propuesta para acabar con la 4T.

Que no le cuenten…

Diego Fernández de Cevallos reclama que en el actual gobierno hay una falta de respeto al estado de derecho, a la democracia, a las libertades y la pluralidad. Exige rectitud, compromiso y acusa de cinismo a quien hoy gobierna el país.

Sí, es el mismo que desde 1993 no ha pagado (más de 946 millones de pesos) el predial y otras contribuciones de su propiedad, “El Estanco”, ubicada en el municipio de Colón en Querétaro, que por cierto era de Mario Moreno, “Cantiflas”, de quien fue su abogado en un juicio contra unos invasores, y tras resolver el caso, le cobró tan caro que el cómico le dijo: “Mejor quédate con el rancho”.

Se conoce que el “Jefe” Diego tiene otras y otro tipo de propiedades. ¿Será que también ha dejado de pagar sus obligaciones tributarias o se las perdonaron sus amigos del PRI y PAN en el poder desde aquel 1988, cuando las “concertacesiones”?

*Periodista

Con información de Mario A. Medina para Primera Voz