En días pasados me topé con una foto en redes sociales de un reportero de la vieja guardia donde se ven, en un pasillo de algún hospital, varios pacientes sentados en sillas y algunos con suero. Señalaba: “Esta es la 4T: fotos de enfermos sufriendo en los pasillos, sin camas”.  

Sí, es muy lamentable. Hace poco más de un mes mi madre de 87 años se fracturó el fémur. Llegó al Magdalena de las Salinas donde permaneció tres días en urgencias en un espacio diseñado para aproximadamente 15 camas sin embargo había más del doble de pacientes. Fue hasta el 1 de enero que la operaron con éxito, por fortuna va muy bien.

Pero pregunto: ¿esta situación es privativa del gobierno de la 4T? ¿Esa escena de la fotografía no ocurría durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, de Felipe Calderón o Vicente Fox? ¿Por qué con insistencia se quiere hacer creer que esto está sucediendo únicamente en la actual administración?  

Está bien que se denuncie que se dé a conocer, pero ¿por qué no se precisa, por qué no se recuerda que lo mismo ocurría en los gobiernos pasados? No hay que olvidar, y lo sabemos quienes somos reporteros, había línea para que no se mostraran esas escenas. Eran sólo algunos los que lo hacían, que se “arriesgaban” a denunciar falta de medicamentos o a mostrar a decenas de pacientes tirados en el piso en espera de atención con carácter de urgente.  

Desde luego que las actuales autoridades de salud federales no están atendiendo sus tareas puntalmente. Está dejando qué desear su trabajo, su responsabilidad legal, ética y moral, particularmente siendo un asunto tan delicado la falta de medicamentos para niños con cáncer. No se tuvo el cuidado suficiente que ni un día faltaran los medicamentos para los menores, amén de la falta de coordinación entre los hospitales públicos.  

Los medios de comunicación están obligados a informar de estos hechos. Sin embargo, llama la atención el manejo informativo que están haciendo algunos como es el caso del noticiero de Ciro Gómez Leyva o los cercanos a Pablo Hiriart en El Financiero, y otros diarios y “analistas” que pareciera, más que informar hechos, tienen un propósito muy claro, descalificar al gobierno de la 4T.

Ciro Gómez Leyva es un periodista de una amplia trayectoria quien se ha convertido más que en un crítico del gobierno en su golpeador. Es cierto, lamentablemente, muchas veces le obsequian argumentos, pero en su manejo informativo es claro que su propósito no es sólo presentar una “crónica de los hechos” como él afirma, sino descalificar.

Llama la atención el amplísimo tiempo que le da a ciertos temas al arranque de su noticiero como al final cuando termina con un ácido editorial. Extrañamente, como dijo el Presidente Andrés López Obrador, “no habla de la gran corrupción que hay en el sector salud”. Ciro no cumple con lo que en las escuelas de periodismo se enseña, presentar los puntos de vista de todas las partes, pocas veces lo hace, pero cuando se trata de descalificar, que pareciera ser por consigna, como es en este caso, su información es unilateral.  

No hay que perder de vista que los propietarios de Grupo Imagen son los dueños de la cadena de hospitales Ángeles, quienes tienen fuertes lazos financieros con las distribuidoras de medicamentos como también con las mismas farmacéuticas. No es la primera vez que López Obrador acusó a las distribuidoras y a los laboratorios de ser partícipes de “la gran corrupción que hay en el sector salud”, sin embargo Ciro y muchos quienes hoy se han aprovechado de los niños con cáncer se han callado, se han convertido en sus cómplices, tan sólo por no haber cumplido con entregar a tiempo los medicamentos para los menores.  

Otros nos han contado historias que duelen; que nos llevan a imaginarnos qué pasaría “si yo estuviera pasando por ese mismo trance”, pero que en el pasado las escondieron, si acaso están guardadas en la memoria de su computadora.  

Del monopolio y los arreglos entre los distribuidores (intermediarios) y los laboratorios no se ha publicado prácticamente nada.  El propio Presidente en septiembre pasado denunció en la mañanera cómo las farmacéuticas buscaron boicotear no entregando, ni vendiendo la medicina que se necesita para curar a los niños de cáncer; nadie profundizó en el tema. No les interesó hacer un reportaje al respecto o que “tres empresas vendían 70 por ciento de todos los medicamentos al gobierno, y por lo mismo (porque las pillaron en actos de corrupción) no había abasto suficiente”.

Muchos quienes son los esgrimistas de los intereses del gobierno pasado, y aún de los panistas, se “olvidan”  como ha señalado el editorial de La Jornada que “El desabasto de medicamentos y otros insumos básicos en el sector salud es un problema de muy larga data” y que “durante el actual sexenio se agudizó debido al sabotaje con que algunos laboratorios decidieron oponerse a los esfuerzos de la administración federal para acabar con un sistema de contratos abusivos que otorgaba beneficios desmesurados a las farmacéuticas a expensas de los recursos de la nación”.

Que no le cuenten…

De un legislador morenista: “Morena, la desesperanza de México”.

*Periodista.