A unas semanas de que termine la Administración de Peña Nieto, existen sinsabores y divisiones entre la ciudadanía en torno a las reformas que el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador propone, a las cuales la Cámara de Diputados ha dado inicio; algunos se quejan de la mayoría de Morena en la Cámara del Congreso, pero el mismo efecto sucedió cuando Vicente Fox, de la mano del PAN, llegó al ejecutivo federal o el mismo PRI encabezado con Peña.

Desde una percepción propia, considero que vivimos en una sociedad donde la mayoría es indiferente a los demás, que considera que lo público es de todos y de nadie, y que mientras el sistema les favorece no les importan lo demás.

El grado de descomposición del tejido social es tan grave que ya no es suficiente con ser buenos ciudadanos y cuidar de los nuestros; se requiere de una participación más activa, y no es descubrir el hilo negro, el camino es más sencillo de lo que parece, mediante nuestros representantes, es decir, los Diputados.

La Cámara de Diputados, integrada por 500 diputados, 300 elegidos de manera uninominal (por votación) y 200 plurinominales, conforme al artículo 8 del Reglamento de la Cámara de Diputados, tienen entre sus obligaciones las siguientes:

 “XV.   Mantener un vínculo permanente con sus representados, a través de una oficina física y/o virtual de enlace legislativo en el distrito o circunscripción para el que haya sido electo.

 XVI.    Presentar un Informe anual sobre el desempeño de sus labores, ante los ciudadanos de su distrito o circunscripción, del cual deberá enviar una copia a la Conferencia, para su publicación en la Gaceta”

Es mediante estas fracciones que, como ciudadanos, podemos exigir que realmente sean una representación nuestra, expresarles nuestra opinión y posición en torno a una política pública o ley, dejar de esperar a que un tercero haga lo que nos corresponde a cada uno.

Los diputados tienen la brújula pérdida, creen servirle al partido político que los puso como candidatos y son ajenos a sus representados, por eso la necesidad de hacernos presentes más allá de las redes sociales y evaluar su desempeño, solicitando la modificación de la ley para separar a quienes no cumplan con sus funciones o contravengan mediante sus actuaciones la soberanía nacional.

Ahora bien, ¿Cómo saber quién es mi diputado?

Paso 1.- ingresamos a la liga siguiente:

http://sitl.diputados.gob.mx/LXIV_leg/info_diputados.php

En esta primera pantalla se puede ingresar fácilmente la entidad federativa y municipio o alcaldía donde vives, para ubicar a tu diputado, en mi caso, es la Alcaldía Benito Juárez.

Paso 2.- Seleccionamos el nombre de nuestro diputado.

Paso 3: Conocer datos generales

En este caso, mi diputado es Luis Alberto Mendoza Acevedo, en esta pantalla podemos conocer parte de su trabajo legislativo, como las comisiones a las que pertenece, su ficha curricular, iniciativas, proposiciones y asistencias; sin embargo, la información relativa a su ficha curricular no se encuentra disponible, así como dato de contacto, el cual sí aparece si damos clic en alguna de las comisiones a las que pertenece dando la extensión 57108.

Con estos sencillos pasos podemos ir avanzando en construir una verdadera democracia, y aunque fue buen ejercicio la consulta ciudadana, solo refleja la desconfianza y desapego a nuestros representantes.

El presente artículo no solo invita a la reflexión, sino a una participación real por parte de la ciudadanía sobre las decisiones que se toman en torno al destino de los recursos públicos y al destino que queremos como país.

Ahora bien, si leíste este artículo compárteme si sabes quién es tu diputado 

 

Con información del L.C. Cesar Alfonso Espinosa Palafox para Primera Voz