A través de un comunicado, las secretarías de Relaciones Exteriores y de Gobernación anunciaron que bajo el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, México ha sido el primer país en adoptar el Pacto Mundial para la Migración promovido por la Organización de las Naciones Unidas para garantizar un flujo migratorio seguro, ordenado y regular.

Conforme a los principios del pacto global, México ha dejado de deportar cientos de miles de migrantes centroamericanos, en contraste con el paradigma migratorio de administraciones pasadas.

Refrendaron que México actúa de forma soberana al implementar su nueva política migratoria, que pone al centro la protección de los derechos humanos y la expansión de un desarrollo económico igualitario en la región.

El Gobierno de México reafirmó que no existe un acuerdo vinculante con el gobierno de Estados Unidos para responder al aumento del flujo de personas, principalmente familias procedentes de Centroamérica.

México ha otorgado un estatus legal a más de trece mil personas extranjeras que ingresaron por la frontera sur para documentar su ingreso y facilitar que algunos se inserten en el mercado laboral.

El Gobierno mexicano ha desplegado una nueva política migratoria basada en dos pilares fundamentales: la defensa de los derechos de los migrantes, y la promoción del desarrollo económico desde una visión humanitaria, para atender las causas estructurales de la migración.

Gracias a esta nueva política se ha subsanado el error fundamental previo que, desde la ilegalidad, condenaba a los migrantes a la marginalización y la precariedad.

Relaciones Exteriores y Gobernación señalaron que México respeta el derecho soberano de Estados Unidos para ejecutar sus proyectos migratorios, pero actúa y actuará de forma independiente al fijar su propia política de migración.

Con información de Primera Voz