Si miramos hacia el pasado descubrimos que nuestras vidas han cambiado radicalmente, y que existían oficios que con el avance tecnológico se han extinguido o están a punto de dejar de existir.

Antes existía el colocador de bolos que cada lanzamiento los colocaba en cada partida y aunque sorprenda, empleaba a varias personas, con la llegada de las máquinas este oficio se perdió.

Cuando las neveras no existían y necesitábamos mantener los alimentos refrigerados para que no se echaran a perder, había el oficio de cortador de hielo, que consistía en serrar grandes bloques de hielo de los lagos congelados para llevarlos a las ciudades.
También existió el oficio de oyente, aunque parezca raro no existían antiguamente los radares, por lo que éste empleo consistía en escuchar con un dispositivo si los aviones enemigos se acercaban.

Otro de los oficios que se perdieron con la llegada de la red eléctrica, era el encendedor de farolas. Los faroles eran postes que funcionaban con lámparas o velas por lo que había un hombre que se dedicaba a encenderlas todos los días.

Y si de oficios curiosos se trata, el de despertadores era único. Los despertadores eran personas que eran contratadas para despertar a otros. Utilizaban palos o piedras para golpear las ventanas de las casas y asegurar que los clientes se despertaran a tiempo. Este trabajo era muy demandado antes de la revolución industrial.

El oficio de lechero aún no se pierde del todo, aunque ya no es tan común, hace muchos años el lechero se encargaba de repartir leche a diario en todos los hogares de la cuidad. Con la llegada de las neveras y grandes consorcios este oficio prácticamente está por extinguirse.

Uno de los oficios que te exigía tener carácter y no tener fobias era el de cazador de ratas, que básicamente eran los encargados de cazar a éstos animales para prevención de enfermedades y evitar la colonización de las calles, con la llegada de exterminadores químicos el oficio desapareció, pero no las plagas de roedores.

Parece raro pensar que existió el oficio de conductor de troncos, y es que es cierto, éstos conductores se subían a los largos troncos y los llevaban por los ríos a los aserraderos para su corte y venta de maderas.

Durante los años 60 las operadoras telefónicas eran quienes conectaban las llamadas con quien solicitaba recibir o hacer una.

Uno de los últimos oficios es el de lector, durante la revolución industrial las fábricas contrataban lectores para entretener a los trabajadores ante las largas jornadas de trabajo.

Con información de Primera Voz