¿Alguna vez has evitado realizar una tarea, la has dejado de hacer o la has suplantado por ver las redes sociales, una serie o alguna otra actividad que te satisfaga?, si tu respuesta es sí, quizá estés procrastinando, y no te has dado cuenta que puede ser algo crónico que te hace perder el tiempo.

Esta acción de ‘dejar para el futuro una acción que estabas realizando o debes realizar’ se conoce como procrastinar.

Hoy en día es un fenómeno que se extiende a gran velocidad de manera silenciosa, convirtiéndose en una patología que miles padecen sin saberlo; existen dos tipos: eventual y crónico. El primero no ocurre de forma habitual, pero el crónico ocurre de forma marcada en la evasión constante, no solo de una actividad o evento, sino en muchas situaciones del día a día.

Aunque no todos desarrollan el tipo crónico el número de personas que tienden a procrastinar va en aumento, siendo jóvenes hasta los 30 años de edad quienes tienden a administrar su tiempo de forma pésima, ya que se autoengañan al sentir que tienen el control del tiempo y situación, aunque en realidad solo evaden esas tareas importantes.

El término Procrastinar se refiere a la acción de postergar o posponer con frecuencia ciertas obligaciones, tienden a reemplazar dichas obligaciones o actividades por algo más placentero y de menor importancia, como por ejemplo, dejar de redactar el informe de gestión para la reunión con un cliente importante para navegar por internet y jugar un juego en línea, e incluso hacer otra tarea de menor prioridad.

Lo que esta situación trae consigo es generar en las personas miedo al fracaso: cuando a los seres humanos nos invade el temor a fracasar, bien sea en un proyecto, una presentación e incluso en acciones tan cotidianas como hablar con una persona de autoridad o del sexo opuesto, inconscientemente tratamos de evitar por todos los medios de que llegue el momento crucial en el que estaremos completamente vulnerables ante la posibilidad del fracaso.

Ser procrastinador es un arte, el arte de la dilación, siendo una fuerza fuerte y misteriosa que impide completar las tareas más urgentes e importantes en sus vidas con la misma fuerza que cuando tratan de atraer dos polos positivos de un imán. Es una fuerza potencialmente peligrosa, que causa que las víctimas:
• fracasen en la escuela.
• tengan un desempeño pobre en el trabajo.
• pospongan el tratamiento médico.
• retrasen el ahorro para su jubilación, entre muchas otras.

Las razones reales por las que las personas posponen no se entienden bien. Sin embargo, algunos investigadores han visto la dilación en gran medida como un fracaso de la autorregulación – como otros comportamientos negativos que tienen que ver con la falta de autocontrol, como comer en exceso, un problema de ludopatía o aquellas personas que compran compulsivamente. Otros dicen que no es una cuestión de ser perezoso o mala gestión del tiempo, como muchos piensan. Dicen que en realidad puede estar vinculado a cómo funciona nuestro cerebro y a las percepciones más profundas del tiempo y el yo.

La mayoría de los psicólogos ven la dilación como una especie de conducta de evasión, un mecanismo de supervivencia fallido en el que la gente «se deja sentirse bien», dice Timothy Pychyl, un profesor que estudia la postergación en la Universidad Carleton, en Ottawa.
“Por lo general sucede cuando la gente teme o tiene ansiedad acerca de la importante tarea que les espera. Para deshacerse de este sentimiento negativo, la gente procrastina – abren un videojuego, entran a las redes sociales o hacen una llamada «importante» (según ellos). Eso los hace sentir mejor temporalmente, pero lamentablemente, la realidad vuelve a hacer su presencia y vuelven a sentirse mal al final”, explicó.

El Cerebro de un Procrastinador es muy parecido a la Matriz de Einsenhower -salvo por el hecho de que ahora aparece en escena lo que conocemos como el «Mono de Gratificación Instantánea».

La Matriz de Eisenhower, un gráfico que fue incluido en «Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.» Es el nombre de Dwight D. Eisenhower, el padre de la famosa matriz. Eisenhower pensó que la gente debería dedicar su tiempo a lo que era realmente importante para ellos: las tareas en Cuadrantes

Desafortunadamente, la mayoría de los procrastinadores pasan poco tiempo en esos cuadrantes. En su lugar, se concentran en otros cuadrantes, haciendo cosas que pueden ser urgentes, pero no son importantes. De vez en cuando, cuando el monstruo del pánico toma el control, toman un desvío.

Este hábito es desastroso porque «el camino hacia los sueños del procrastinador – el camino para expandir sus horizontes, explorando su verdadero potencial y consiguiendo un trabajo del que realmente sentirse orgulloso- ocurre directamente a través del Cuadrante de tareas, es donde las personas prosperan, crecen y florecen. »
Pychyl discute la idea de la «mente de mono» – que nuestros pensamientos están constantemente dando vueltas por todo el lugar, impidiéndonos concentrarnos. Y los psicólogos coinciden en que el problema con los procrastinadores es que están tentados a ceder a la gratificación instantánea, lo que trae a las personas el tipo de alivio instantáneo que los psicólogos llaman «placer hedónico«, en lugar de concentrarse en el objetivo a largo plazo.
Los objetivos importantes (del tipo que ocupan el primer y el segundo cuadrantes) son más difíciles pero a la larga traen sentimientos más prolongados de bienestar y auto-satisfacción que los psicólogos llaman «placer eudaimónico«.
Además, en tu día a día, encuentras multitud de ejemplos que te servirán, para saber cuando estas actuando como un procrastinador y por supuesto, para detectar a uno de ellos.
los tipos de procrastinador en función de:
• El Grado de dificultad de sus tareas
• Por enfrentarse a tareas tediosas o aburridas
• Cuando trabaja desde casa, por temor al fracaso.

Hay varias causas detrás de esta conducta de retrasar indefinidamente tareas y proyectos:
1 Si eres excesivamente perfeccionista puede que no empieces la tarea por miedo a no acabarla con la perfección que te gustaría.
2 Tareas complejas y poco definidas. No sabes por donde empezar.
3 O simplemente pereza, no te gusta esa tarea y prefieres otras como mirar Facebook o ver videos en Youtube.

¿Qué puedes hacer para vencer la procrastinación? El primer consejo para dejar de procrastinar:
• Planifica tu día la noche de antes
La planificación es la clave si quieres ser un Emprendedor de éxito. Sea cual sea tu proyecto necesitas planificar las siguientes tareas. Coge una hoja en blanco y anota qué tarea vas a hacer al día siguiente.
Si logras convertir esto en un hábito, verás que avanzas y eso te animará a dejar de procrastinar.
• Tareas de 50 minutos
Coge tu lista de tareas, elige una, y ponte con ella 50 minutos seguidos. Cuando pasen esos 50 minutos descansa y continúa, o sigue con otra cosa. La principal barrera es empezar.
• Divide y Vencerás
Coge una de las tareas complejas y pregúntate ¿qué es lo primero que tengo que hacer para empezar con esto? … ¿y después? … ¿y después? Haciéndote este tipo de preguntas conseguirás una lista de tareas sencillas que podrás ir haciendo poco a poco para ir avanzando en el resultado final.

Olvídate de las excusas, porque cuando procrastinas, estás retrasando voluntariamente obligaciones cruciales para lograr el éxito de tus proyectos, y como sabes que no deberías postergar dichas obligaciones, entonces buscas dar excusas que justifiquen el retraso; dejar de poner excusas es el primer paso que debes dar para dejar de procrastinar. Por lo general una de las justificaciones que suele dar un procrastinador es que prefiere el trabajo bajo presión, que su rendimiento mejora si trabaja de esa manera, pero en realidad sólo está dando una excusa; no se da cuenta de que la presión y el estrés puede llevarlo a cometer fallas graves que lleven el proyecto al fracaso. Por eso, es necesario que entiendas que es posible trabajar muy bien sin sentirse bajo presión extrema.

Con información de Primera Voz