El cuerpo de Amanda Gill, una mujer británica que murió en un hospital de México, fue enviado de regreso a casa. Sin embargo, llegó sin ojos, corazón ni cerebro. El hospital asegura que no sabe qué sucedió.

El hecho se descubrió cuando el cadáver llegó al Reino Unido, por lo que se cree que es obra de traficantes de órganos.

La familia de Amanda Gill pide justicia. Su madre,  Elaine Hines, dijo al diario local The Mirror que quiere “evitar que esta historia se repita”. En tanto, su hermana, Katie Miller-Gill, argumentó que “si ellos (el hospital) nos hubiesen pedido donar los órganos de Amanda lo hubiésemos considerado, pero ¿robarlos?”

Según los directivos del hospital comunitario Villa de Cos, en Zacatecas, el cadáver se colocó en una bolsa sellada y se entregó a la policía con todos sus órganos intactos.

 

Con información de Primera Voz