Hoy se conmemora el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, fecha en que la Asamblea General de la ONU aprobó el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución, contenida en la resolución 317(IV) de 1949.

Han pasado 70 años desde la promulgación de este día, centrado en la erradicación de las formas contemporáneas de esclavitud, como es la explotación sexual infantil, de mujeres y varones, el trabajo forzado, el matrimonio forzado, y el reclutamiento forzado de menores para emplearlos en el sicariato y en conflictos armados.

Actualmente existen 21 millones de mujeres, varones y menores esclavos a nivel mundial. Entre las formas de esclavitud modernas, existe la servidumbre en distintas modalidades, que van desde el maltrato hasta la privación de su libertad.

Lamentablemente la “esclavitud moderna” no está definida en la ley, pero se aplica en prácticas generales de abusos y de explotación, manteniendo a la víctima en estos entornos sin que pueda abandonarlos por amenazas, violencia, coerción, engaño y abuso de poder; el trabajo infantil tampoco se contempla dentro del término de esclavitud moderna, pero se relaciona por los altos índices y abuso ejercido sobre los infantes.

Más de 40 millones de personas en el mundo son víctimas de esta problemática; de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres y niñas, considera, son las más afectadas, representan el 71 por ciento del total de víctimas, cerca de 29 millones. Del total el 25 por ciento son niños, 10 millones empleados en trabajos forzados, de este tipo de violencia 25 millones de personas están atrapadas en trabajo forzado, y de esta cifra, 16 millones fueron explotadas laboralmente en trabajo doméstico, en la construcción y agricultura; mientras que 5 millones fueron explotadas sexualmente.

México esclaviza y mantiene indefensos a víctimas

Actualmente nuestro país ocupa el lugar 20 en esclavitud a nivel mundial; la trata de personas abarca la explotación sexual y el trabajo forzado, siendo ésta una de las principales formas modernas de esclavitud en el país, donde la mayoría
de las víctimas son mujeres y niñas, sostuvo la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim).

La Conavim aseguró que la trata de personas explota a mujeres, niños y varones con numerosos propósitos, menoscabando la dignidad humana, eliminando el atributo de persona, convirtiéndolas en objetos o cosas de las cuales se puede disponer a voluntad del abusador.

Pese a que México oficialmente se convirtió en un país libre de esclavitud con la promulgación de la Constitución de 1824, en Chilpancingo, Guerrero en 1813, seguimos ocupando el tercer lugar con más esclavos en América, sólo por debajo de Estados Unidos y Brasil, de acuerdo a Walk Free Foundation:

En el continente americano, los países que tienen la mayor cantidad de esclavos son Estados Unidos (403,000), Brasil (369,000) y México (341,000).

La Walk Free Foundation trabajó en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para producir un reporte que estimaba en 40.3 millones los esclavos en el mundo.

Sin embargo, los jornaleros son el número principal de víctimas de trabajo esclavo en el país, este sector que se forma por migrantes campesinos que migran para trabajar en cultivos de exportación en las zonas centro y norte del país lo hacen bajo condiciones extremas.

La última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, de 2017, ubicó en 2,9 millones los jornaleros, mientras que el estatal Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas  ubicó esa cifra en 1,54 millones, más 4,41 millones de familiares que los siguen en su desplazamiento.

Desde 2015, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió seis recomendaciones por violaciones a derechos de los jornaleros. En una de ellas, emitida en 2018 por violación de varios derechos humanos por trata de personas, como trabajo infantil en la modalidad de trabajo forzado, la CNDH puso en evidencia los abusos en contra de al menos 62 jornaleros pertenecientes al  pueblo mixteco, entre ellos 13 adolescentes, sin que esta situación cese.

El segundo sector que se encuentra bajo este flagelo son los menores reclutados por cárteles, situación alarmante que tiene diversas causas que los convierten en esclavos. La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) señala que se incrementó desde 2006, cuando el gobierno federal inició su lucha contra el narcotráfico.

Organizaciones como el Cártel del Golfo ha reclutado a menores, tanto estadounidenses, centroamericanos y nacionales, que una vez reclutado las oportunidades de escapar son muy pocas. Aunado a que sobre el trabajo infantil datos no gubernamentales aseguran que 711 mil 688 niñas, niños y adolescentes, en hogares jornaleros tienen como actividad principal el trabajo remunerado como jornaleros y jornaleras agrícolas, oficios diversos y trabajo doméstico; que el 60% tienen una educación inferior a la básica; una tercera parte ha cursado entre 1 y 5 años de educación primaria, el 9% terminó la primaria y el 15.8% terminó la secundaria; y siete de cada diez menores no recibe ningún apoyo gubernamental.

En 2015 se encontraban trabajando en el sector agropecuario 5 mil 359 niñas, 25 mil 054 niños (de 5 a 15 años) y 660 mil 135 adolescentes (entre 16 y 17 años), lo que representa el 30% del total de infantes en ese rango de edad que trabajan en el país.

El sistema de reclutamiento, mantiene la esclavitud

Para que funcione la esclavitud moderna existen reclutadores o enganchadores que ofrecen empleo, en algunos casos dan adelanto de sueldo, sin contratos y se les “paga” hasta el final del periodo de trabajo, está explotación ocurre primordialmente en estados del norte como Baja California, Coahuila, Chihuahua, Sinaloa, Jalisco y San Luís Potosí, donde las personas son orilladas a laborar hasta 15 horas diarias bajo amenazas de despido y con pagos por debajo del mínimo.

Otras de las formas de reclutamiento, que obedece al tercer gran flagelo del país es la trata de personas, está práctica, conocida como “el robo de la novia” consiste en que un joven (sobre todo varón) aborda a la víctima y establece una relación sentimental o emocional logrando el desplazamiento de la persona a estados como Tlaxcala, que de acuerdo al índice de Esclavitud Global, la ciudad de Tenancingo es la capital de la explotación sexual.

Los padrotes de Tenancingo controlan la distribución de víctimas de trata a las que explotan desde La Merced, en CDMX hasta Queens en Nueva York y Atlanta. Existe una enorme red de esclavitud sexual entre México y Estados Unidos.

Esta relación de trata de personas con Estados Unidos es extremadamente fuerte. El comercio sexual que nace en México se vende en ciudades como Houston y Nueva York. Y este comercio sexual muestra cómo se tejen las redes de esclavitud entre países en desarrollo y el primer mundo.

Este tipo de situaciones ocurren cuando hay una gran cantidad de migrantes, en un país que ofrecen mano de obra barata y vulnerable. Las migraciones masivas, las guerras y la corrupción son factores que aumentan la posibilidad de reproducir estos escenarios.

México, de acuerdo con el Índice de Marginación 2015 del Consejo Nacional de Población (CONAPO) tiene alrededor de mil 55 municipios que viven 16.3 millones de personas con alta y muy alta marginación, el 13.7 por ciento de las y los mexicanos. En estos municipios, la población es más vulnerable a nueve formas de exclusión que son:

  • discriminación,
  • la inequidad de género,
  • el analfabetismo,
  • la primaria incompleta,
  • el hacinamiento,
  • los bajos ingresos,
  • viviendas con piso de tierra,
  • no cuentan con drenaje ni agua potable,
  • ni con energía eléctrica

Estas formas de exclusión y las condiciones sociales influyen en los movimientos migratorias de los pueblos mexicanos. En el caso de la población jornalera agrícola, rural, campesina e indígena, la precarización de sus condiciones de vida profundiza las desigualdades de género, clase y etnia, y contribuye a normalizar las violencias y violaciones a los derechos humanos en el plano social y laboral.

Las cifras son alarmantes e inexactas

En el ámbito nacional, en el 2012, 75.4% de la población se encontraba en condición de pobreza, y el 23.6% en pobreza; la falta de empleo en sus lugares de origen y la reducción del gasto social para población vulnerable, son algunos factores, desde hace décadas, de expulsión de la población jornalera, como lo muestran los datos recabados en la Encuesta Nacional de Jornaleros (ENJO) Agrícolas 2003-2004 y 2009.

La ENJO, aseguró que de casi tres mil jornaleros el 58.4 por ciento migró a un solo destino, mientras que el 25.5 por ciento a dos o más entidades en busca de empleo, en estados como Sinaloa, Baja California Sur y Chihuahua, Veracruz, Michoacán, Puebla, Jalisco, Estado de México, Guanajuato y Sonora.

Los principales estados expulsores son Oaxaca, Guerrero y Chiapas, y las entidades expulsoras y receptoras de jornaleros/as son Michoacán, Puebla, Nayarit, Morelos, San Luis Potosí y Veracruz, mientras que las entidades receptoras netas de jornaleros son Sinaloa, Baja California, Baja California Sur, Durango, Chihuahua y Sonora.

Chiapas, Guerrero y Oaxaca, tienen altos flujos migratorios que buscan la movilidad para para emplearse en calidad de trabajadores y trabajadoras agrícolas en los diferentes ciclos agrícolas.

El estado de Chiapas, la región de Los Altos es la principal expulsora de población; seguido de Guerrero que ocupa el quinto lugar de migración al extranjero y el primero a nivel nacional de migrantes internos. De acuerdo con los datos del Consulado General Mexicano, el 11.5% de los mexicanos en Estados Unidos son de Guerrero, concentrados Chicago.

Oaxaca, San Luis Potosí y Guanajuato son los estados que tienen mayor migración hacia Estados Unidos y que son a la vez estados de oferta por la diversidad de campos agrícolas para empleo de migrantes, sin condiciones favorables, se labora sin albergues. Los jornaleros viven en cuartos o casas de alquiler, anudado a los sueldos que oscilan, por ejemplo para el corte de chile entre 20 y 25 pesos por arpilla que pesa aproximadamente 30 kilos. Los jornaleros por 15 horas de trabajo bajo el sol y condiciones de riesgo llegan a ganar de 100 a máximo 200 pesos al día.

Aunque la Ley Federal del Trabajo (LFT) en su Capítulo VIII – Trabajadores del Campo, artículo 279, establece que:

“Los trabajadores estacionales del campo o jornaleros son aquellas personas físicas que son contratadas para laborar en explotaciones agrícolas, ganaderas, forestales, acuícolas o mixtas, únicamente en determinadas épocas del año, para realizar actividades relacionadas o que van desde la preparación de la tierra, hasta la preparación de los productos para su primera enajenación, ya sea que sean producidos a cielo abierto, en invernadero o de alguna otra manera protegidos, sin que se afecte su estado natural”

Las autoridades mexicanas, tendrían que eficientar protocolos o medidas que garanticen la contratación de mano de obra jornalera de acuerdo con lo establecido en la LFT, ya que de seguir con estas prácticas solo se fomenta la violación de los derechos laborales de este sector.

Finalmente, la desigualdad y la exclusión de género son generalizadas, adquieren un sello característico en cada contexto cultural. En el caso de las mujeres indígenas que trabajan como jornaleras agrícolas, viven la marginación y la extrema pobreza; son las asalariadas más explotadas y desprotegidas del medio rural y están sujetas a un proceso de pauperización, cuya movilidad obstaculiza su propia organización.

Hay un subregistro de mujeres jornaleras, representan cerca del 10% en promedio nacional, en entidades como Sinaloa, Sonora, Baja California y Guanajuato esta proporción aumenta significativamente. Según la ENOE 2017, las mujeres jornaleras representan 29% en Baja California, 21% en Sonora, 18% en Sinaloa, 17% en Guanajuato y 15% en Chihuahua.

En los campos agrícolas las mujeres jornaleras están expuestas a largas jornadas laborales, con mínimos espacios de esparcimiento. Trabajan igual que los varones pero expuestas a mayores agresiones institucionales, sexuales, verbales, psicológicas, emocionales.

Con información de Samatha Lara para Primera Voz