La piel de nuestro cuerpo tiene un ph entre 5 y 5,5 , excepto las zonas íntimas y el cuero cabelludo que tienen un ph ligeramente inferior, más ácido. El cabello y la grasa del cuero cabelludo tienen un pH de entre 4.5 y 5.5.

La grasa del cuero cabelludo proporciona una función protectora y la acidez natural del cabello también, ya que nos protege de los hongos y las bacterias, además de mantener la cutícula cerrada y saludable.

Sin embargo hay personas que tiñen su cabello cada semana o quince días, lo que representa un alto riesgo para su salud. 

Al hacer la permanente o aplicar un tinte químico sobre el pelo, estamos agrediendo tanto al cabello como al cuero cabelludo. Para conseguir las pigmentaciones deseadas, se utilizan productos con un ph muy elevado, estos productos alcalinos abren la cutícula del pelo, para que el producto penetre en el interior.

Todos los procesos de cambio de color , de forma natural del pelo, suponen una alteración tanto del ph, al menos durante un tiempo, ya que es posible volver al balance óptimo del pelo y el cuero cabelludo dejándolo crecer sin teñirlo o utilizando productos con un ph más ácido que cierren de nuevo la cutícula, restableciendo así nuestro ph natural. 

Además, sobre el cuero cabelludo produciremos alteraciones, que nos llevarán dependiendo de la sensibilidad de nuestra piel a padecer dermatitis, eccemas, picores, y cualquier alteración en la que hongos y bacterias puedan estar implicados.

Los tintes contienen ingredientes tóxicos relacionados con el cáncer; estudios epidemiológicos que se llevan haciendo desde hace una década advierten del aumento de las posibilidades de padecer un cáncer de tipo linfoma o mamario al usar estos tintes sintéticos, hay muchas otras opciones para dar color al cabello o vernos diferentes que son compatibles con la salud, debemos buscar alternativas más naturales y saludables. 

No olvidemos que la piel es el órgano más grande del cuerpo, y el que recubre a todos los órganos, los productos que aplicamos al cabello y penetran en el, llegan al cuero cabelludo y al torrente sanguíneo, por lo que muchas acciones estéticas y cotidianas nos pueden llevar a la enfermedad.

Con información de Primera Voz