Estadísticas revelan que fingir un orgasmo no es solo cosa de mujeres.
Lo más sencillo es poner cara, gesticular, lanzar jadeos o gemidos y hacer como si estuviéramos sintiendo placer. Lo complicado en los varones es fingir una erección y hacer que el corazón bombee sangre a un ritmo comparable a un entrenamiento de alto voltaje, por encima de las 100 pulsaciones por minuto, tal y como ocurre cuando un hombre alcanza el orgasmo. Además lo difícil radica en reproducir las contracciones musculares que aceleran la eyaculación hasta alcanzar una velocidad de 45 kilómetros por hora. El orgasmo masculino dura poco tiempo, entre 3 y 8 segundos.

La encuesta realizada por la marca de productos eróticos Bijoux Indiscrets a más de 1.400 personas arrojó que el 21,2% de los hombres han fingido el orgasmo alguna vez en su vida. El porcentaje de mujeres sigue siendo mucho mayor: el 52,1%. El 8,4% de los varones confiesan que lo hacen siempre, cifra que contrasta con la respuesta de sus parejas, ya que solo un 10,4% de las mujeres piensan que ellos puedan falsear su orgasmo.

Pero, ¿cómo puede un hombre simular un orgasmo? Da igual que el varón sea callado, introspectivo o expresivo: la fisiología casi siempre va unida a la eyaculación, “además de los gestos, el preservativo ayuda a disipar cualquier sospecha. Lo retiran inmediatamente y lo arrojan a la basura”., comentó el Urólogo, José Arrondo.

Por qué un hombre tendría que fingir un orgasmo, esa es la cuestión. Es frecuente que las razones que conocemos sean de mujeres. Aunque es un tema que poco sé a manifestado, el psicólogo Arun Mansukhani menciona dos estudios –uno de 2010 de la Universidad de Kansas y otro de 2016 de la de Quebec– que desvelaron que los hombres fingen su orgasmo en un 25% de las ocasiones, sobre todo si el sexo es vaginal.

“Aunque ambos se hicieron con población muy joven y, por tanto, con una mayor proporción de relaciones esporádicas, en su momento fueron una sorpresa. Empezamos a indagar las razones que están detrás de este fingimiento y pronto vimos que eran muy parecidas a las que daban las mujeres para explicar por qué fingen ellas”, explicó.

Serían: dar por terminado el encuentro, aumentar la propia excitación, evitar la inseguridad y el miedo a no alcanzar el orgasmo y, la más común, evitar herir los sentimientos de la pareja y que pueda sentirse no deseada. Igual que la mujer, ellos fingen para terminar un sexo que no desean, sin frustrar a su pareja.
Más que una crisis de masculinidad, estaríamos ante una liberación sexual, de acuerdo a los expertos.

Con información de Primera Voz