Ahora es cuando;

si deseas mirarme

tal y como te miro yo,

si sentimos este amor

fluyendo entre los dos.

 

No queda casi nada

mas que dejarnos acercar;

nuestros espíritus nos llaman

hacia el destino de anidar

en un rincón del infinito.

 

Qué buena suerte tengo

al compartir el espacio contigo

y al encontrarnos aquí,

nacidos en el mismo mundo,

alimentando este amor mutuo.

 

El tiempo juega de nuestro lado;

acoplamos ambas lenguas,

aunamos estos cuerpos

y conjugamos nuestras ánimas

en presente perfecto.

 

Edgar Feerman