Desde la base militar de Santa Lucía, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció: “Ya hasta se podría iniciar la construcción de las pistas (para el nuevo aeropuerto), pero estamos actuando con mucho cuidado, con mucha prudencia (…); estamos esperando porque falta la manifestación de impacto ambiental”.

Esta es una obra que, garantizó el mandatario, no excederá ni los costos –estimados en 100 mil millones de pesos– ni los plazos, a fin de inaugurar la primera etapa en 2021. Con el Ejército como garante de presupuestos y tiempos, aseguró que se va a dejar atrás la etapa en que se triplicaban los costos de las obras, como el caso del tren Toluca-Ciudad de México, que se proyectó originalmente en 30 mil millones de pesos y que costará finalmente 90 mil millones.

La ceremonia de ayer, anunciada en un principio para colocar la simbólica primera piedra, se rebautizó como Inicio de los estudios y trabajos preliminares en la base militar de Santa Lucía, ya en trance de convertirse en el nuevo Aeropuerto Internacional General Felipe Ángeles.

López Obrador apeló a las cifras para exaltar la austeridad de su proyecto: un ahorro de 100 mil millones de pesos respecto del frustrado aeropuerto en Texcoco, que costaría en conjunto 300 mil millones de pesos. Esta nueva terminal entrará en operación en una primera fase en 2021 y no en 2024. Nos íbamos a pasar los seis años construyéndolo.

Para el Presidente, la construcción del aeropuerto es un proyecto fundamental, porque va a resolver el problema de la saturación del de la Ciudad de México, pero también va a ser un ejemplo de cómo se puede llevar a cabo una política austera.

 

Con información de Primera Voz