Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, ofreció perdonar todos los casos de corrupción previos a su toma de poder, pero en el momento en que tome posesión, el primero de diciembre, sostuvo que no tolerará a ningún corrupto.

“Es un perdón, así. Es lo que se está planteando. Es decirle al pueblo de México: punto final, que se acabe la historia trágica, horrenda, de corrupción, de impunidad. Que se acabe la política popular entreguista, y que comencemos una etapa nueva. Que ya inicie una nueva historia y que hacia adelante no haya perdón para ningún corrupto, que ya no se perdone a nadie, y que se pueda juzgar al Presidente si es corrupto, a sus funcionarios, a sus familiares. Y que se destierre la corrupción de México para siempre”, puntualizó López Obrador.

Durante una guardia de honor donde ocurrió el asesinato de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez -hoy Alameda Ánfora, en la alcaldía Venustiano Carranza-, añadió: “no soy cacique, no aspiro a ser un dictador, yo soy demócrata, entonces no es darle la orden a los Poderes Judicial y Legislativo, que son independientes, de que se detengan procesos que se han iniciado por delitos de corrupción. Todo lo que esté en curso se tiene que concluir y la autoridad competente tiene que resolver”. Añadió que desde la campaña ha sostenido que “nosotros no apostamos a la persecución. Lo que he venido diciendo es que no es mi fuerte la venganza y que no creo que sea bueno para el país que nos empantanemos en estar persiguiendo a presuntos corruptos”.

 

Con información de Primera Voz