Durante muchos años los humanos, sin distinción de raza, cultura o demografía se ha visto afectado por sustancias adictivas afectando a los neurotransmisores del cerebro y activar la sensación de bienestar. 

Catalogar solo a una substancia como la más adictiva del mundo es difícil incluso para los científicos. Eric Bowman, profesor de Psicología y Neurociencia en la Universidad de St. Andrews (en Escocia), en un artículo para The Conversation.

La dificultad reside, en qué factores tener en cuenta para establecer qué hace a una sustancia realmente adictiva: el daño que puede causar, precio que lo hace más accesible, el efecto que produce en el cerebro y el grado de placer que genera a quien la consume. 

Un panel de expertos liderado por David Nutt, profesor de Psicofarmacología en la Universidad de Bristol, Inglaterra, quiso establecer un sistema de evaluación y sus resultados se publicaron en la prestigiosa revista científica The Lancet.

La heroína tiene una puntuación de 3 sobre 3, esta substancia es más adictiva por varios factores. Este opiáceo hace que los niveles de dopamina en el cerebro aumentan hasta un 200 por ciento, -una dosis mortal de heroína es apenas cinco veces mayor que la dosis normal de los adictos.

En el segundo sitio se encuentra la Cocaína, es una substancia que interfiere en la manera en la que se transmiten los mensajes de una neurona a otra evitando que se desactive la señal de dipamina, haciendo que el sistema de recompensa del cerebro no funcione con normalidad, generándome sensación de felicidad y bienestar sea continua. 

Se calcula que la cocaína mueve un negocio de más de US$75.000 millones.

Dentro de la cocaína, expertos establecieron que el crack era más adictivo que la cocaína en polvo, lo que es causado en parte por su bajo precio.

Los niveles de adicción también son altos,  un 21% de las personas que prueba esta sustancia desarrollará una relación de dependencia en algún momento de su vida.

En el tercer sitio, los investigadores colocan a la nicotina, como la substancia más adictiva que contienen los cigarros y de mayor facilidad de adquisición. 

Al fumarla pasa directamente a los pulmones y de estos al cerebro, eleva los niveles de dopamina hasta en un 25 y 40 por ciento. El nivel de adicción de este componente es muy alto, la dependencia que genera también lo es. La organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de dos tercios de los estadounidenses que probaron el tabaco se volvieron adictos. 

En el mundo, hay más de mil millones de fumadores y estiman que para 2030 el tabaco acabará con la vida de ocho millones de personas.

En el cuarto sitio se encuentran los barbitúricos, medicamentos utilizados para tratar la ansiedad, anulan algunas regiones del cerebro 

En pequeñas dosis causan euforia y excitaciones, pero en dosis elevadas causan supresión de la respiración. 

En el quinto sitio se encuentra el alcohol, teniendo muchos efectos en el cerebro elevando los niveles de dopamina entre un 40 u un 360 por ciento. La OMS asegura que un 22% llega a generar algún nivel de dependencia con el alcohol durante su vida.

Con información de Primera Voz