En su colaboración semanal, “El Pozo de los deseos reprimidos”, Milenio Diario, el especialista en medios de comunicación electrónica, Álvaro Cueva, afirma que la salida de Brozo del aire, no tienen nada que ver con una acción de censura del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino porque el número de radioescuchas había caído.

El comunicólogo recuerda en su artículo que “hubo un tiempo en que los comunicadores y sus espacios desaparecían por órdenes de la autoridad. Alguien decía algo incómodo, los representantes del gobierno hablaban con sus jefes y en cuestión de días, ese columnista, conductor o comentarista, se tenía que irse”.

Sin embargo apunta que hoy el contexto es diferente, que quien no da resultados se tiene que ir “sin importar trayectorias o líneas editoriales”, al tiempo que se pregunta: “¿Qué significa dar resultados?”, y responde que quien encabeza un noticiero -por ejemplo-, debe cubrir costos de su producción y, “de preferencia, que deje una ganancia”.

En su texto publicado hoy, destaca que la empresa radiofónica en la que se trasmitía “El mañanero”, es “joven”, y por lo tanto, sin  tener las “carretadas de dinero” como otras que lo recibieron de gobiernos anteriores, la empresa radiofónica no se podía dar el lujo de sostener un programa que no generara los recursos necesarios, porque de lo contrario sería un “suicidio”.

Pero más aún, Álvaro Cueva afirma que la salida de Brozo tiene que ver porque el payaso “se iba de vacaciones de a tiro por viaje cuando su conductor quería descansar. ¿Qué programa se puede sostener hoy así? ¿Durante cuántas Semanas Santas? ¿Durante cuántos veranos? ¿Durante cuántas Navidades?”.

Y por eso, afirma, “esto no es un tema de censura (o autocensura), aunque esta salida, como otras, coincida con una posición enemiga respecto al gobierno. Esto es un asunto superior, de adecuación a los nuevos tiempos. Ya no hay dinero. Ya no hay privilegios”.

Con información de Primera Voz