Durante los años que he trabajado en el sector gubernamental, en diversas ocasiones me he encontrado con la preocupación de los órganos internos de control, contralorías y de las Auditorías Superiores que consideran que para justificar su trabajo es necesario generar observaciones aunque el incumplimiento no cuente con toda la evidencia, sean de bajo impacto en el funcionamiento de la entidad revisada, o entorpezcan el cumplir con el servicio.

Considerando la función de los Órganos Internos de Control como los encargados de prevenir, detectar, sancionar y erradicar las prácticas corruptas, son quienes ejecutan el sistema de control y evaluación gubernamental, es decir, controlar que los procesos y procedimientos que realizan los servidores públicos en las dependencias y entidades federales estén apegados a la legalidad y que coadyuven a los objetivos sustantivos de estas instituciones y, en caso de no ser así, son quienes poseen la autoridad para atender, tramitar y resolver las quejas o denuncias presentadas por la ciudadanía contra presuntas irregularidades administrativas cometidas por los servidores públicos, imponiendo las sanciones establecidas.

Del análisis del concepto, la primera característica es la que destaco, “prevenir” y es que en sí este es el espíritu que debe regir el su comportamiento, el hecho de que en una auditoría se determinen muy pocas observaciones o nulas, habla de tener un control interno adecuado, que mantiene los riesgos controlados con un nivel bajo de materializarse; sin embargo, la perspectiva de diversos actores es contraria, pues tal vez pareciera que el que logre mayor número de observaciones es el que mejor trabajo realiza, cuando debería ser reprendido por ello debido a que no está instruyendo de manera correcta o suficiente a la entidad.

Es pertinente destacar que el trabajo de un órgano interno de control tampoco es sencillo, pero suele darse más peso al cumplimiento de actividades en tiempo sin evaluar la calidad del mismo, por citar un ejemplo existen Matrices de riesgo impecables donde sus riesgos se encuentran en los niveles de bajo a mediano riesgo y avalados por los OIC’s donde estos últimos incluso tienen la mejor calificación por la Secretaría de la Función Pública, no obstante en la práctica son algunos de los que presentan mayor “ceguera” en los desvíos de recursos tales como SEDESOL, SEDATU y SHCP.

Pero para no desviarnos del tema, es necesario que con la entrada de la Dra. Irma Eréndira Sandoval Ballesteros a la SFP lleve a cabo un replanteamiento de las estrategias de los OIC’s, no se puede seguir observando año con año los mismos incumplimientos, eso refleja que no hay un avance sobre una mejora de la gestión y que los controles están fallando.

Otro de los aspectos que considero necesario integrar dentro de los equipos o estructuras del OIC es la incorporación de expertos del sector donde se desempeñan, debido a que aun cuando las funciones y procedimientos son similares para cualquier OIC la materia a revisar es distinta, por lo que el OIC podría determinar observaciones por una mala percepción de la operación de la entidad, repercutiendo en sanciones a servidores públicos trayendo como consecuencia la parálisis de actuar de los subsecuentes para evitar ser sujetos a un procedimiento de responsabilidad, para hacerlo más práctico plantearé dos ejemplos.

El primero es cumplir con una campaña de vacunación contra la tuberculosis, que de acuerdo a un análisis bajo una metodología se estima que con 1,000 vacunas se cubrirá el servicio para una comunidad de 950 personas conforme a los datos estadísticos proporcionados por el INEGI y la CONAPO, por lo tanto se le asignan $3’000,000.00 (cifra supuesta) para ello.

Una vez que el equipo médico se traslada a la comunidad se encuentra con que la población es de 1,300 personas, mayor a lo que registran las bases, por falta de registro de niños en el registro civil local, personas que huyen de otras poblaciones por motivos de seguridad u oportunidad, entre diversas causas.

Retomando que solamente se tienen 1,000 vacunas, resultan necesarias 300 vacunas más para cubrir al 100% y evitar un brote epidemiológico, por lo que entramos en una encrucijada, el responsable del programa se constriñe a cumplir solamente con las 1,000 vacunas y dejar en estado de indefensión a los 300, pero que con ello no incumple con la normativa aplicable, es decir, no caería en ninguna falta ya que todo lo llevó conforme al procedimiento.

En un segundo escenario tenemos que el responsable del programa echa mano de los recursos disponibles de la entidad que no representan un impacto importante pero si un desvió para lo que fue destinado en un principio y con ello cubrir el “SERVICIO” el fin último para el que se creó la entidad, pero que en el sentido tradicional de un OIC lo observaría y el servidor público se expondría a un procedimiento de responsabilidad sancionatoria, existirá el que diga que con esos motivos y causas podrá ser absuelto de la responsabilidad, no obstante, eso sería ya durante el procedimiento.

El segundo ejemplo es una licitación de un equipo médico que mide la funcionalidad de los riñones, se lleva a cabo el procedimiento para la adquisición del equipo “x” y resulta ganador el proveedor Equipos de medicina S.A. de C.V., con un precio de 6 millones de dólares cumpliendo con todos los requisitos de la ley. En el momento que debe entregar el equipo resulta que el dueño de la patente no tiene en existencia o que el equipo aún no se termina de construir por lo que no podrá entregarle a tiempo el equipo a la empresa Equipos de medicina S.A. de C.V., y este a su vez entregarlo al hospital; sin embargo, le ofrecen sustituirlo y compensarlo por un equipo más actual, con mejor tecnología, el cual es más caro pero por el incumplimiento lo ofrece al mismo costo, dicho equipo cumple con creces las características del equipo licitado.

Escenario uno, el servidor público conforme a ley, le rescinde el contrato al proveedor Equipos de medicina S.A. de C.V. y le aplica la sanción correspondiente, con lo cual el OIC o alguna otra entidad que lo fiscalice no lo observará; sin embargo, el hospital se tomaría más tiempo en contar con el equipo por cuestiones de procedimientos de licitación, esto siempre y cuando no sea al final del ejercicio fiscal y deba reintegrar los recursos, poniendo a los pacientes en estado de indefensión y en peligro de morir esperando realizarse el estudio para diagnosticarle el tratamiento más óptimo.

En el escenario dos, el servidor público hace del conocimiento de que aceptará el equipo que le ofrece a cambio, pero que quedará un antecedente de incumplimiento para este proveedor, pero que al contar con el equipo podrá dar atención inmediata a los pacientes y poder cumplir con el “SERVICIO” por el que se creó el hospital, lo que traerá también como consecuencia una observación y posible inhabilitación por parte de la entidad fiscalizadora u OIC por no haber respetado la norma.

Muy bien, ¿En cada caso, usted que escenario elegiría?

Observaciones como estas generan parálisis en la actuación de los servidores públicos ocasionando que sean garantes del cumplimiento de la ley pero con los peores resultados en cuanto al servicio y atención a la ciudadanía, tampoco es radicalizar y que todos tengan carta abierta para evitar llevar a cabo procedimientos licitatorios, lo que busco es invitar a la reflexión sobre el espíritu real de servicio que debe tener un trabajador del estado, y el cambio de visión que deben tener los OIC buscando que las metas se cumplan con la mayor eficiencia, eficacia y economía en pro de cumplir con el “SERVICIO” el único fin para el que existen las instituciones.

Por lo que para concluir consideró necesario sensibilizar a los OIC´s en jugar un papel más preventivo que correctivo, así como establecer en su capacitación casos prácticos como los descritos en mi artículo, no con la intención de que sean pasados por alto, pero si para establecer métodos flexibles y establecer los fundamentos jurídicos que permitan cumplir a las entidades con su misión, sin incumplir con la ley.

Queremos conocer tu opinión por favor deja un comentario.

Con información del L.C. Cesar Alfonso Espinosa Palafox para Primera Voz