Salas de juegos, televisiones, canchas de futbol y hasta un oratorio eran parte de “La Catedral”; cárcel en la que Pablo Escobar permaneció durante poco más de un año.

El reclusorio, edificado en unazona alta de los límites de Medellín, era la guarida en la que el narcotraficante operó desde junio de 1991 hasta julio de 1992.

Previo a su entrega ante las autoridades, Escobar presionaba para lograr que se prohibiera la extradición de colombianos a Estados Unidos. La mañana del miércoles 19 de junio de 1991, Pablo se entregó en la Oficina de Instrucción Criminal de Medellín, momentos después se aprobó la medida para evitar su salida de Colombia.

Como parte de su proceso, el gobierno colombiano ordenó el despliegue de helicópteros para trasladar al acusado a La Catedral, donde supuestamente sería encarcelado. 

Trece meses después trascendió que dentro del reclusorio, Pablo recibía amigos, hacía negocios e incluso ofrecía ostentosas fiestas para sus sicarios y lugartenientes; además, contaba con grandes vestidores, jacuzzi, cómodas habitaciones y otros lujos, por lo que el sitio fue apodado “Cárcel de Máxima Comodidad”.

Salió a la luz que la guardia principal de la cárcel estaba bajo su nómina y el ejército -encargado de vigilar las inmediaciones- ignoraba algunas acciones que el capo realizaba al interior.

Tras asesinar dentro del penal a miembros del Cartel de Medellín con quienes no pudo llegar a acuerdos, Escobar escapó del lugar rompiendo un muro trasero que estaba hecho de yeso, para evitar ser llevado a una base militar y posteriormente extraditado a Estados Unidos.

Actualmente La Catedral es completamente diferente, saqueadores extrajeron los artículos de lujo que estaban dentro; el abandono ha contribuido a sus malas condiciones y ha dejado pocos muros en pie.

Pese a su transformación, el lugar recibe diariamente a turistas y curiosos que buscan algún rastro de lo que fue.

Una zona del antiguo penal se restauró y actualmente funciona como asilo para adultos mayores, a cargo de la Comunidad Benedictina Fraternidad Monástica Santa Gertrudis.

Con información de Primera Voz.