La Ciudad de México es tan grande como misteriosa y compleja, no sólo en la dinámica de su gente, pues hay recintos y edificaciones que como transeúntes pueden observarse, pero pocas veces se ahonda en su importancia o historia. Tal es el caso de la Capilla Británica, una construcción barroca del siglo XIX que se asienta en la esquina de Avenida San Cosme y la calle Virginia Fábregas, en la alcaldía Cuauhtémoc.

Este lugar fue creado especialmente para que en México la iglesia presbiteriana tuviera un espacio de culto, ya que todo se remonta a las relaciones diplomáticas entre el país con la Corona Británica, una vez que el territorio mexicano alcanzó su plena y total independencia.

Para varios arquitectos resulta una joya arquitectónica que resguarda la zona de San Cosme, al contar con elementos netamente de la tradición religiosa británica, pero con materiales de origen mexicano, como es el caso del tezontle rojo, que sirvió para la construcción de la capilla y que es un material nacional.

Un poco de historia de la Capilla Británica

Como es bien sabido Guadalupe Victoria fue el primer presidente que tuvo México (1824-1829) en su status de nación independiente. En razón de este contexto la economía tuvo diversos conflictos, lo que orilló al entonces jefe del ejecutivo a solicitar un préstamo a la Corona Británica y, derivado de este episodio, el jefe de estado otorgó un terreno en lo que hoy se conoce como “las afueras” de la Ciudad de México.

Dicha extensión de tierra se convirtió en un cementerio, para que todos los británicos que murieran en la ciudad tuvieran un sitio dónde reposar sus restos y evitar lo engorroso de un traslado.

Fue así como nació este nuevo espacio en el que un británico, elegido por la Corona de su nación, administraba el lugar, que fue aderezado por la capilla, cuya construcción se valió también de cantera gris y que utilizó elementos mexicanos en su decoración, como un marco de flores de cempasúchil que enmarca el altar.

Conexión de la Capilla Británica

En 1926, debido a lo pequeño que resultó el espacio para cementerio, éste se cambió a la Calzada México-Tacuba para dar paso al actual Cementerio Británico. Y aunque se contemplaba que la mudanza incluyera el traslado de la capilla, éste no se concretó y la edificación permaneció en donde hoy se puede contemplar.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la capilla fue cerrada y sólo es utilizada en algunos momentos, pero su actividad principal es la de servir como joya histórica en San Cosme para deleite visual de los transeúntes que hacen filas a un costado de ésta para abordar los camiones y peceras que transitan sobre México-Tacuba.

El edificio no forma parte de los bienes muebles e inmuebles catalogados por el Instituto Nacional de Bellas Artes, por valor artístico o histórico, pero la alcaldía Cuauhtémoc retomó este espacio para unirlo al Centro Cultural Juan Ruiz de Alarcón (localizado a unos metros de distancia, casi enfrentes del Teatro Manolo Fábregas), en el que se realizan múltiples actividades artísticas y recreativas.

 

Con información de Esquivel para Primera Voz