Patricia Piccinini, escultora conocida por sus trabajos hiperrealistas en que combina características humanas, animales y mecánicas, es la creadora de Graham, un ser antropomorfo que busca concientizar a las personas sobre los peligros que representa el exceso de velocidad al conducir.

Graham está hecho de fibra de vidrio, resina, silicón y cabello humano. Su cráneo, más grande que lo normal y en forma de casco, está provisto con líquido cefalorraquídeo y ligamentos adicionales para una adecuada protección del cerebro.

La cara de Graham, incluyendo nariz y orejas, es totalmente plana; carece de cuello, por lo que una lesión cervical se vuelve imposible.

La disposición de las costillas asemeja la forma de un barril, en tanto que el pecho cuenta con sacos de aire para soportar mejor los impactos. Los pies de Graham, de apoyo digitígrado, ayudan a dar saltos más potentes para esquivar un auto ante un posible atropellamiento.

“La gente puede sobrevivir tras correr a toda velocidad y chocar contra una pared, pero cuando se habla de choques de vehículos, las velocidades son más altas, las fuerzas son mayores y las posibilidades de supervivencia son mucho menores. Los autos han evolucionado mucho más rápido que los humanos y Graham ayuda a entender por qué tenemos que mejorar todos los aspectos de nuestro sistema vial para protegernos de nuestros propios errores”, señala Joe Calafiore, director de Transport Accident Commission (TAC).

 

Con información de Primera Voz