Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), comentó que el gasto público que se destina en México a los programas sociales actualmente es bajo.

“Es del 1.27% del Producto Interno bruto (PIB), de lo que se derivan los programas de transferencia condicionadas que son alrededor de 0,3; los programas de inclusión laboral 0,4; en realidad estamos hablando de una mínima parte del gasto público social”, dijo en el marco de la tercera reunión sobre desarrollo social de América Latina y el Caribe.

Sin embargo, Bárcena aseguró que con esa gran contribución se puede lograr mucho, como el sacar a la gente de la pobreza y ayudar al adulto mayor, por lo que se deben universalizar algunos programas que son centrales para la vida de las comunidades.

La secretaria aseguró que definitivamente es “vía gasto público como se pueden hacer ciertas cosas”, pero no cabe duda de que la solución definitiva es generar empleos productivos con proyectos de inversión pública y privada.

Como ejemplo del trabajo que están haciendo desde la Cepal para desarrollar propuestas de desarrollo económico de integración, se encuentra el caso del café, que es un producto relevante para los ocho estados del sureste mexicano y para los tres países del norte de Sudamérica, haciendo la pregunta “¿cómo lograr que estos países hagan una coalición junto con Colombia incluso para mejorar el precio del café? y para mejorar las variedades del cafés y poderse articular una cadena de valor, por ejemplo”.

Otro ejemplo que la funcionaria de la Cepal mencionó es el programa Sembrando Vida, que actualmente tiene el gobierno mexicano para contribuir al bienestar social de los sujetos agrarios en sus localidades rurales, el cual destacó como interesante porque se puede articular como un corredor forestal que contribuya también a combatir el cambio climático y dé oportunidades productivas a la gente.

Por último, señaló que se deben estimular también las áreas productivas, vía infraestructura, conectividad, de energía; por esa ruta van las propuestas económicas, mientras que las sociales se dirigen a tener un sistema de escuelas seguras, de capacitación para los jóvenes, como el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.

 

Con información de Primera Voz