La celebración de los 25 años del alzamiento zapatista tuvo un dejo desolador. No hubo una celebración jubilosa, ni un discurso victorioso. El subcomandante Moisés, vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), arrancó de lleno el discurso de aniversario con una frase: “¡Estamos solos!”.

“Estamos solos, como hace 25 años. Salimos a despertar al pueblo de México y al mundo, solos. Y hoy, a 25 años, vemos que estamos solos (…) fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad. Muchos no nos hicieron caso, algunos sí están organizándose, y esperemos que sigan organizándose. Pero vemos que la mayoría no nos hicieron caso. Pero hicimos el trabajo, y nos falta”.

Más de 5 mil indígenas encapuchados y uniformados de verde y café escucharon el discurso; integrantes de la fuerza militar del EZLN en la región, quienes –sin armas, igual que el 1 de enero de 1994, portaban solo simbólicos palos de madera, guiados por el silbato del Subcomandante Galeano, antes llamado Marcos– marcharon hasta llenar la plaza principal de la comunidad La Realidad, en el corazón de la selva Lacandona. Atrás de ellos, otros miles de indígenas zapatistas vestidos de civil también estuvieron presentes.

A lo largo del discurso de Comandante Moisés en el festejo del 25 aniversario hubo críticas abiertas a quienes han aceptado participar de los proyectos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. “Qué lástima que le hacen caso a aquel que está ahí engañando al pueblo de México, aquel que está en el poder está engañando a los pueblos originarios, hincándose en la tierra como pidiéndole permiso. Aquí le decimos que no le creemos. Esa consulta que hacen (para construir el Tren Maya), es una burla y una humillación a los pueblos originarios”, dijo el líder zapatista.

Para los zapatistas, estos proyectos semejan a los que impulsaron gobiernos anteriores, proyectos que, dijeron, “nosotros los tumbamos con nuestra resistencia y rebeldía”, porque los consideran engañosos y provocan confrontación al interior de las comunidades por hacerse de los recursos oficiales.

Los zapatistas insistieron: “vamos a defender lo que hemos construido. No les estamos pidiendo que agarren un arma. Lo que hemos hecho no lo ganamos con balazos y bombazos, es con resistencia y rebeldía (…) El cambio que queremos es que un día el pueblo, mujeres y hombres sean los que tengan que decidir cómo quieren su vida, no que un grupo decida la vida de millones de seres humanos. Lo decimos solo con estas palabras: el pueblo manda, y el gobierno obedece. Tenemos que luchar y organizarnos para eso. Por eso decimos ¡aquí estamos, somos el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y aquí seguiremos!”, finalizaron.

 

Con información de Primera Voz