Un análisis sobre nuestro tejido cerebral arrojó que el consumo excesivo de alcohol durante la adolescencia, provoca cambios que se relacionan con trastornos psicológicos por consumo de alcohol en adultos.

Científicos de la Universidad de Illinois, en Chicago, descubrió que los cerebros de individuos que habían comenzado a beber antes de los 21 años, mostraron cambios epigenéticos que alteraron la expresión de una proteína que participa en la formación y el mantenimiento de las conexiones neuronales en la amígdala, región del cerebro que controla las emociones y la toma de decisiones.

El equipo de investigadores analizó muestras de tejido de la amígdala humana postmortem de 11 personas que comenzaron a beber mucho antes de los 21 años (bebedores de inicio temprano), 11 individuos que comenzaron a beber consistentemente después de los 21 años (bebedores de inicio tardío), y otras 22 personas que no tenían antecedentes de trastornos por consumo de alcohol.

El análisis reveló que la amígdala de los individuos catalogados como bebedores de inicio temprano, tenía aproximadamente un 30 por ciento más de una molécula llamada BDNF-AS, un ARN que regula un gen que produce una proteína llamada BDNF.

Durante la adolescencia, la amígdala experimenta varios cambios clave en la conectividad neuronal, y se cree que este proceso se ve interrumpido por el consumo de alcohol. La proteína BDNF es fundamental para el desarrollo normal del cerebro y está involucrada en la supervivencia y diferenciación de las neuronas.

Los investigadores explicaron que la interrupción de la expresión normal de BDNF en la adolescencia, es probable que produzca resultados perjudiciales en el desarrollo cerebral y han implicado a la proteína BDNF en el desarrollo de la dependencia del alcohol en la edad adulta, y surgió lo que el equipo llamó“un jugador molecular crítico” en el desarrollo del sistema nervioso central, así como en el surgimiento de trastornos psiquiátricos y otros trastornos asociados al consumo de alcohol.

La evidencia de este estudio muestra que el consumo de alcohol a una edad temprana aumenta la expresión del ARN de BDNF-AS, lo que desencadena mecanismos epigenéticos aberrantes para producir déficits en la señalización de la proteína BDNF en la amígdala, con perjudiciales consecuencias que se derivan de ello.

Al respecto, el doctor Subhash C. Pandey, profesor en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Illinois y autor principal de la investigación, concluyó: “Los cambios epigenéticos que vimos en los bebedores de inicio temprano pueden alterar la función normal de la amígdala, que ayuda a regular las emociones, y puede hacer que las personas sean más susceptibles a trastornos mentales como la ansiedad”.

 

Con información de Primera Voz