El gobierno federal aún no cuenta con el proyecto ejecutivo ni con la ruta definitiva del Tren Maya, reconoció ayer la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Josefa González Blanco.

A diferencia de otros megaproyectos, el Tren Maya surgió como una idea que se va desarrollando, respondió a los diputados que le preguntaron por qué aún no existe la manifestación de impacto ambiental (MIA), si el trayecto previsto afectará reservas ecológicas.

González Blanco sostuvo que no hay estudio de impacto ambiental porque todavía no existe un proyecto ejecutivo de la obra, si bien ésta ya fue sometida a consulta durante la etapa de transición gubernamental y cuenta con recursos en el presupuesto público.

En una amplia reunión de trabajo con la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, la funcionaria admitió que sí se realizó el desmonte del terreno que ocupará la refinería de Dos Bocas, Tabasco, pero acotó que ahí no había selva baja, sino que se trataba de vegetación secundaria; había cocos y papayas, y fue utilizado y desmontado hace más de 25 años. Informó que con la multa de 13.9 millones a la empresa que realizó el desmonte se financiará un programa de mitigación en los pantanos de Centla.

También respondió que no existe posible conflicto de interés entre su cargo y una empresa vinculada con el sector que manejan sus tres primos hermanos, por lo que esto no será motivo de su renuncia.

Advirtió que habrá un impacto ambiental, pero también oportunidad de reforestación, protección a la biodiversidad. Ante la probable afectación a las reservas de Calakmul y Sian Ka’an por la ruta prevista para el tren, aseveró: “Es una propuesta de trazo que se va a determinar y definir en el momento en que tengamos los estudios que tenemos que hacer. Las reservas no se tocan, no vamos a entrar”.

 

Con información de Primera Voz