El gobierno de Nebraska, en Estados Unidos, tardó un mes en confirmar que los 53 kilogramos de droga que sus policías detectaron en una revisión de rutina se trataban de fentanilo. Según el gobernador de ese estado, Pete Ricketts, se trató de la incautación más grande en la historia del estado y de las más grandes del país.

El 24 de mayo de este año fue cuando el gobernador estadounidense presumió en conferencia de prensa que el fentanilo asegurado el 26 de abril pudo prevenir la muerte de 26 millones de personas, según cálculos de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés). Ricketts, reconoció que fue por “la naturaleza peligrosa de la sustancia” que se habían tardado en corroborar que se trataba del letal opioide que el año pasado causó 30 mil muertes por sobredosis en ese país. 

Crisis en aumento 

El 1 de agosto, un joven estadounidense de 19 años, proveniente de Tijuana, fue detenido en la garita de San Ysidro a bordo de un vehículo con varios compartimentos en los cuales transportaba 11 mil 490 pastillas del opioide. Al igual que en el caso de Nebraska, la Fiscalía del Sur de California consideró el decomiso como uno de los mayores de los que se tenga antecedente en la franja fronteriza entre México y Estados Unidos.

Las estadísticas del Instituto Nacional de la Salud estadounidense señalan que las muertes por sobredosis causadas por el abuso de opioides sintéticos, principalmente el fentanilo, implicaron un aumento gradual que desde 2002 se ha presentado año con año; a tal punto que sólo al comparar la cantidad de fallecimientos por esa causa, tanto de hombres como mujeres, entre 2016 y 2017, implicó un incremento de 51.47% en la cantidad de decesos.

Estos números provocaron que en 2017 el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declarara el problema del fentanilo como una “emergencia nacional de salud pública” e incluso el 19 de marzo de este 2018 anunció la puesta en marcha de una nueva estrategia antidrogas que entre otros puntos incluía además del reforzamiento de mayores controles en el comercio de analgésicos, el que las personas acusadas por narcotráfico serían condenados a la pena de muerte.

“Si no nos ponemos firmes con los traficantes de drogas, estamos perdiendo el tiempo. Y esa dureza incluye la pena de muerte”, advirtió hace casi seis meses el mandatario estadounidense durante uno de sus discursos ofrecidos en Manchester, New Hampshire.

 

Con información de Primera Voz y Eje Central