Tercera parte, viene de: En memoria del preso 466/64 (Parte 1) y y Mi vida en reclusión (Parte 2)

“El agua está en cisterna y ves las ratas muertas flotando y el lodo que se hizo por años sin limpiar. Sí no te acostumbras a esa agua, cada que te bañas te sale salpullido”, recordó Lalo.

-La gente que se tira al vicio tiene que tomar de esa agua; los que están en castigo les llevan cinco litros de agua con ratas. Hay chavos que salen bien madreados de los riñones.

Como Lalo, hay presos que están injustamente, y para lograr tener acceso a la justicia, deben aprender a defenderse o explicarle a sus familiares los procedimientos a seguir para llegar a obtener su libertad.

“Todos empezamos con abogado privado, y terminamos con el de oficio. Cuando me detuvieron me pegaron una madriza los policías. Me pateaban. Llegue al reclusorio muy golpeado y me dijeron que tenía que firmar o sino otra golpiza. Firme”

-En el reclusorio la juez me dijo ‘me vale madre cómo andes de golpeado’. Dijo que si quería cambiar mi declaración no había problema, pero que por cada delito sí salía culpable me daría de ocho a diez años, -me habían puesto cinco delitos que no cometí- me tuve que declarar culpable y me dieron nueve años.

-Con la transformación de Ley el delito por el que iba no existía y me reclasificaron con más de ocho años. Pero para salir con libertades tienes que estudiar, trabajar e ir a cursos de psicología.

Llegar a tener justicia dentro de reclusión es muy difícil, casi un impedimento, cómo ocurre también con el acceso a la salud, donde los reos deben pagarle a custodios para que les permitan salir temprano de las celdas y, alcanzar una de las contadas citas médicas, que también tienen horario y costo.

-Sales del dormitorio y hay una aduana, le pagaste a tu custodio para que salgas del dormitorio, llegas a esa aduana y tienes que pagar, llegas a otra y tienes que pagar, llegas al servicio médico y tienes que pagar para que te apunten en la lista, y eso que sea muy grave: apuñalado o con fracturas. Igual que el seguro, te dan cualquier cosa.

Ni los médicos quedan exentos de realizar negocios dentro de la prisión, ellos también lucran: meten medicamentos de contrabando y se los venden a los internos. La prisión es la ley del más fuerte.

A las personas que venden droga sino no se les paga amedrentan o presionan a las visitas del deudor, con que picaran al hijo, esposo o hermano del preso, la mayoría de ocasiones los familiares son quienes asumen esas deudas.

Otra de las situaciones que genera un ambiente hostil y de violencia es el pedir o hacer favores así como deberlos, dentro de la cárcel, es una forma de obtener hostigamientos y agresiones. Los negocios de los reclusorios también se basan en que los productos o acuerdos, suben sino se pagan al momento, cada día van subiendo y se les golpea a cada rato con palazos a quienes hayan incumplido.

-Por lo regular vas a ver a la gente con los dedos hinchados o con las orejas como si se les fueran a reventar de lo hinchado, deformes, porque los agarran y les pegan con ambas manos en puño. Están a la orden palazos, fierrotazos. Esa es la vida para todos.

Defenderse es fundamental, quien no lo hace vive humillado y dominado por los demás internos, que te ponen a lavar ropa, así como hacer las fajinas. Lalo recuerda que todos los días tenía que acarrear agua de las ratas.

-Cuando abren la celda debes salir corriendo con los botes para alcanzar agua y si no alcanzas, a ver cómo la consigues, sino te pegan; al custodio diario se le paga diez pesos para salir antes y alcanzar agua.

El trabajo con suerte…

“Los bolillos los empiezas a hacer a las cinco de la mañana. Son unos bolillos cómo de 10 centímetros, poco más. En la panadería los dejan orear para que queden bien infladitos. Acá no.

-Por decir: en mi dormitorio había 700 gentes y les tienes que dar tres bolillos diarios. Son 2100. Entonces son el dormitorio tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho, son 16 más el uno y el dos son 18, COC e ingreso van 20. Además Cevarespi y el área de mujeres son alrededor de 20 mil panes los que debes hacer diarios, no hay suficientes charolas y así como sale el pan del horno, hay unos costales grandotes, los avientan y van contando el pan y, cómo no caben, los aplastas. Queda un bolillo en tira reducido, horrible.

-En el dormitorio por esos bolillos llegan a matarse. La tortilla la empiezas a hacer igual a las cinco de la mañana y las metes en las cajas de plástico Bachoco, no hay papel. Le ponen papel del costal de la Minsa, es igual, tienes que hacer una o dos cajas para cada dormitorio, ya que están hechas, las cierras. Las tortillas están sudando de las cinco de la mañana a las dos de la tarde que te la dan; la tortilla parece oblea. Se pega y desbarata.

Lalo relató, cómo eran también los acuerdos entre los propios internos que trabajaban la cocina, panadería y tortillería, que incluso, estos últimos padecen de exclusión y racismo.

“Los de la cocina están a las cinco, seis de la mañana trabajando, igual que panadería y tortillería. A las siete de la mañana hacen su desayuno bien hecho. Nos daban de lo que hacían a los de panadería. Pero a los de tortillería no, porque era pura gente de provincia, de la sierra de Oaxaca y de Guerrero, no les daban, se tenían que esperar al rancho.

Cuando me pasaron a tortillería no les daba tortillas y cerraba por dentro hasta que me dieran comida. Les decía no se dejen. Y el de cocina empezó a llevarnos y tenían obligación de darnos rancho y yo sé los daba a los jóvenes que no tenían nada que comer”, recordó Lalo.

Todo es posible dentro de reclusión, incluso, los ajustes de cuentas

La violencia o ajustes de cuentas son posibles dentro del reclusorio. Lalo asegura que cuando encargan a alguien, son la mayoría de veces familiares que buscan venganza, son encargos directos con los mismos internos y no tanto con los custodios: te hacen la vida imposible, te pican o asesinan, esos son los trabajos que reciben.


“Cuando estás en tu dormitorio tienes que cuidar que nadie se ponga loco porque si alguien mata dentro de tu dormitorio o dices quien es o pagan todos; cuando ocurre en patio o afuera puede ser que nadie lo vio o agarran al que fue, por lo regular son los que se ahorcan. Siempre en los encargos se dice que se suicido, que se ahorcó”.

-Ahorita ya está más tranquilo. Antes los mataban, los tiraban y decían ya se fue libre. Antes que entrara derechos humanos, los sacaban custodios.

Al preguntarle a Lalo que si los custodios hacían trata de personas con mujeres para prostituirles, aseguró que no se sabía bien bien si los custodios sacaban gente, pero sí que prostituían a mujeres del femenil con él área varonil.

“En el reclusorio, por abajo hay un túnel que da al pasillo que es para que vayas a juzgados, este túnel es para ambos, femenil y varonil, en las noches las llevaban a enfermería y las prostituían. O hasta en los pasillos del juzgado te encontrabas a una amiga y sólo le decías a la custodia y ahí en los pasillos se metían a lo más oscuro. El trato de las chicas es igual, es el mismo trato que con los hombres”.

Los técnicos son los que deben de encargarse de que no existan irregularidades dentro de la cárcel, Lalo asegura que son contados quienes hacen su trabajo y son personal que, junto con los custodios, se arreglan para recibir dinero de cada abuso e irregularidad sobre los presos.

“Por ejemplo, en ingreso estás un mes en COC, puedes estar hasta siete meses y no tienes permiso de visitas conyugales. Lo que hacen es ver dónde y darte permiso media hora o una hora y te cobran hasta 500 pesos por media hora: te ponen un colchón en el piso, tú pones tu cobija y te metes. En COC había baños de mujeres, y en las oficinas abandonadas metían los colchones uno o dos y ya entrabas, el que estaba en el baño cuidaba que nadie entrara.

Cuando estás en patio, al rededor de las paredes hacen las cabañas: son puras cobijas, son pedacitos como de un metro a lo mucho y te metes y escuchas lo que está haciendo el otro, te saca de onda, porque había también luego muertos ahí:

La esposa que dejaba al preso y le pedía la última y la mataba. Me tocó ver varios: uno cuando él recluso mató a su esposa enfrente de su hija. De repente la señora empezó a gritar ‘hijo de tu pinche madre’ porque salió la niña toda llena de sangre y, el recluso salió atrás de ella, también quería matar a la niña; la señora lo jalo y todos vimos, la misma población se le dejó ir, porque la bronca es para todos.
Si lo hubieran dejado ir todos estarían involucrados. Los mismos internos le pegaron y los custodios lo detuvieron”.

-Me tocó ver a un tipo que se drogaba mucho, debía dinero, y su esposa no le llevó lo que tenía que pagar y la aventó y se cayó, pero traía a su bebé y se fracturó. Se lo alcanzaron a quitar los custodios, lo llevaron a certificar y en la noche, cuando los custodios se distrajeron le dieron una golpiza, fea. Así, nivel linchamiento, tuvieron que defenderlo los custodios.

Para Lalo es importante que siempre estes atento y no te confíes de nadie, que incluso cuando les hablan los propios internos no debes acercarte a la reja porque te apuñalan. Quienes hacen esos encargos son gente que no saldrá, por lo que no les importa acumular más años de sentencia.

Pero ¿quiénes mandan realmente en la prisión, más allá de las propias rejas y qué sucede con los narcotraficantes que están recluidos?, lo podrán leer en la última entrega en…

¿Quiénes mandan en prisión, más allá de las rejas?

Con información de Samatha Lara para Primera Voz