El preservativo es uno de los métodos más seguros a la hora de prevenir enfermedades de transmisión sexual (ETS) y embarazos no deseados, alcanzando una efectividad superior al 90 por ciento, pero no es un protector total que te vuelve inmune a todas las infecciones.
Es cierto que el condón reduce contagios y propagación de enfermedades de transmisión sexual, pero existen otras prácticas sexuales no penetrantes que tienen que ver con infecciones de la piel, como por ejemplo el contacto de fluidos de una persona infectada con la piel.

Existen por lo menos cinco enfermedades que por lo general se asocian solo al contacto sexual a través de la penetración, cuando en realidad el riesgo de contagio es mucho más amplio.

El Virus del Papiloma Humano (VPH), en la última década se ha vuelto más frecuente su contagio, situación que motivó al gobierno mexicano a realizar una campaña de vacunación contra el VPH principalmente para reducir la tasa de cáncer de cuello uterino.
El VPH puede causar verrugas en diferentes partes del cuerpo y pese a que existen más de 200 tipos, cerca de 40 afectan a los genitales, según consigna el portal de la Biblioteca de Medicina de Estados Unidos, Medline.

El virus se propaga a través del contacto sexual con una persona infectada ya sea por contacto genital con penetración (vaginal y/o anal), que es la más común, o por el contacto oral-genital, manual-genital y genital-genital, principalmente si existen verrugas. Estas suelen aparecer en la zona de la ingle, ano y perineo. Además, si los fluidos de una persona infectada tocan tu piel, también pueden contagiarte.

Cabe destacar que el VPH de bajo riesgo provoca la aparición de verrugas genitales, el de alto riesgo está relacionado con cáncer al cuello uterino, de ano, de vulva, de vagina, de pene y algunos tipos de cáncer oral; es importante saber que algunas personas no necesariamente presentan verrugas y pueden tener el virus sin síntomas evidentes.

La segunda infección es conocida como Molusco genital o molusco contagioso, misma que no es una enfermedad exclusiva transmisión sexual, el molusco genital es una afección cutánea que se propaga por contacto directo de piel con piel y también por relaciones sexuales (vaginal, anal u oral) sin protección. Las lesiones se presentan en diversas partes del cuerpo, principalmente rostro, axilas, cuello, brazos, manos y genitales; las lesiones suelen confundirse con herpes o verrugas, son papilas que crecen hasta convertirse en nódulos de color carne y apariencia de perla, el rascado facilita la propagación. El roce íntimo en una relación sexual con una persona infectada puede contagiarte.

La Sífilis es una enfermedad por bacteria y se cree que su transmisión es solo con transmisión de contacto sexual con la penetration. El uso de preservativo es fundamental para evitarla pero no es total a veces las llagan pueden estar presentes en zonas donde los condones no alcanzan a cubrir infectándose el área genital, la boca y el ano, visible a través de llagas.

En el cuarto lugar se encuentra la Tricomoniasis enfermedad causada por un parásito y que se contagia a través de relaciones sexuales que incluyen el roce genital con una persona infectada. El compartir prendas íntimas o de uso personal, también puede facilitar su contagio; si no se trata a tiempo la tricomoniasis podría ser la causa de vaginitis, inflamación de la vulva y dolor al contacto. Esta inflamación de la zona genital de la mujer la vuelve más propensa a contraer otro tipo de enfermedades más graves, incluido el VIH, ya que se altera el pH de la vagina y el entorno se vuelve más apto para la proliferación y propagación de virus y bacterias en los tejidos de la vagina.

En el último lugar se encuentra el Herpes genital, causado por el virus del herpes simple, la enfermedad puede provocar llagas en el área genital o rectal, nalgas, muslos e ingle, y se contrae a través de las relaciones sexuales (vía vaginal, anal u oral) con alguien que tenga el virus y por simple roce piel con piel; el virus puede contagiarse aún cuando las llagas no estén presentes y pese a que existen tratamientos para reducir los brotes y, disminuir el riesgo de contagio a otras personas, el virus permanece en el cuerpo para siempre.

 

Con información de Primera Voz