Tras una larga huelga, los trabajadores en Alemania pasarán de trabajar 35 horas semanales (jornada laboral introducida en la década de los 80) a sólo 28 horas.

Los empleados alemanes podrán optar a la reducción de sus jornadas, ya que no es obligatoria, percibiendo un menor sueldo, acorde a las horas trabajadas y sin disminuirlo considerablemente. Esto será posible para quienes tengan una antigüedad de más de dos años. La flexibilidad también es importante, pues si el empleador lo necesita y el trabajador lo quiere, puede extenderse la jornada incluso a 40 horas por semana.

En América Latina hay límites semanales de 48 horas en países como Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Panamá, Perú y Uruguay, siendo muy poco productivos y además con economías muy lejanas a la de Alemania.

Con información de Primera Voz