En el estado de Tabasco, propiamente en el municipio de Tacotalpa, enclavado en la sierra, Tapijulapa se convirtió en una villa que se especializa en utilizar mimbre o el mutasay para transformarlo en muebles artesanales y muchos artículos desde hace más de cuatro décadas.
El mimbre es una fibra vegetal, con grosor de entre dos y cuatro milímetros, cuyo largo puede alcanzar hasta los 30 metros, según la altura del árbol. En Tabasco crece esa especie de árbol en distintos tamaños.
Las tiras de ‘mimbre’ son colocadas al sol para secarlas en rollos y luego remojarlas en agua para volverlas maleables y forrar todo tipo de muebles o elaborar canastos, lámparas, marcos para retratos, aretes, collares, pulseras, diademas, abanicos, servilleteros, sombreros y más.
En este sitio se fabrican las canastas navideñas que conocemos, esta actividad se ha transmito de generación en generación, como una tradición.
Aquí se fabrican con mimbre las canastas navideñas, que por años son adquiridas para la temporada decembrina.
Tanto en la villa de Tapijulapa –declarada como Pueblo Mágico en 2010- como en su periferia existen unos 18 talleres para elaboración de productos de mimbre y pocos han sido los que han cerrado en los últimos 20 años; este pueblo mágico tiene clientes que vienen de Villahermosa, Veracruz, Campeche, Quintana Roo y Chiapas.
Todos los domingos, los propietarios de varios talleres exhiben sus productos artesanales en el parque central del poblado. En varias de las esquinas de Tapijulapa, con sus paredes blancas y tejas de arcilla roja, ubicado a unos 70 kilómetros de Villahermosa, abundan los talleres de mimbre.
La mayoría de los talleres cuenta con catálogos de los muebles que han elaborado a lo largo de los años, así como innovaciones de acuerdo con los modelos de mobiliario que se publican en revistas y que pueden crearse en mimbre.

Con información de Primero Voz