Cuántas veces hemos escuchado a personas que no confían en el gel antibacterial porque creen que solo se embarran los gérmenes que ya tienen, pues algo hay de razón en eso, aquí te contamos.

Se ven por todas partes: en baños públicos, en hospitales, en gimnasios, a la entrada y salida de sitios con mucho tráfico humano, instalados en dispensadores fáciles accionar.

Además son súper fáciles de llevar en el bolsillo en pequeñitas botellas plásticas. Bastan unas gotitas y listos, ya podemos agarrar ese sándwich con las manos y comérnoslo sin riesgo.

Son los populares geles antibacterianos, antisépticos o desinfectantes para las manos que nos hacen la vida más fácil en esta era obsesionada con la higiene.

Sin embargo, una investigación realizada por los Centros para el Control de las Enfermedades y la Prevención de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) señala que los geles desinfectantes y antibacterianos para las manos no son tan efectivos contra algunos tipos de gérmenes que se pueden controlar mejor con agua y jabón.

Aunque los CDC señalan que en la mayoría de los casos desinfectarse las manos con estos geles embotellados funciona también como lavarse con agua y jabón, hay un límite a lo que estos productos pueden erradicar y las condiciones en las que pueden ser efectivos.

Con información de Primera Voz y BBC