Cuando se es niño existen, aunque no lo notemos, experiencias de adversidades que afectan el crecimiento y aumentan el riesgo de enfermedades en la edad adulta. Nadine Burke Harris promueve la prevención de enfermedades mediante el cuidado de la infancia.

La pediatra Nadine fue nombrada directora general de Salud Pública de California, y busca la prevención del estrés tóxico en niños.

“Hoy empezamos a entender que la exposición a altas dosis de adversidad, en particular en la infancia, activa vías metabólicas que liberan más hormonas del estrés, capaces de afectar el desarrollo del cerebro, el del sistema inmunológico, el de los sistemas hormonales y hasta el modo en que se transcribe nuestro ADN“, dijo Burke Harris, sobre el eje de su tarea de prevención. “Estos cambios de largo plazo son lo que hoy se conocen como estrés tóxico”.

Los niños están expuestos a muchas más experiencias de estrés tóxico de lo que se cree.

El nuevo gobernador, Gavin Newsom, creó la Dirección de Salud Pública para atender “las señales tempranas y los factores determinantes en la infancia” asociados a los problemas de salud. Por eso, eligió a la fundadora del Centro para el Bienestar Juvenil, de San Francisco: es una experta en niños expuestos a estrés tóxico y traumas. La pediatra espera impulsar “un sistema que promueva la salud en lugar de tratar la enfermedad”.

Un estudio del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y Kaiser Permanente, clasificó 10 categorías de ACEs:

• El abuso físico
• El abuso emocional
• El abuso sexual
• El abandono físico
• El abandono emocional
• Un hogar donde el padre o la madre sufren una enfermedad mental
• Un hogar donde el padre o la madre sufren la dependencia de sustancias
• La separación del padre o la madre por su encarcelamiento
• El divorcio
• La violencia doméstica

El estudio halló “dos cosas de importancia crítica”, dijo Burke. “Una: las ACEs son increíblemente comunes. Dos tercios de la población ha vivido al menos una, y una de cada ocho personas ha vivido cuatro o más. La segunda es que existe lo que llamamos una relación dosis-respuesta entre las ACEs y las consecuencias negativas en la salud”.

Una persona que sufrió cuatro o más experiencias adversas en la infancia tiene más del doble de riesgo de cáncer, más del doble de riesgo de episodio cerebrovascular y tres veces el riesgo de enfermedad pulmonar crónica.

El hecho de que las ACEs sean tan comunes hace necesario que a todos los niños se los analice, rutinariamente, por ellas. Y en el caso de los adultos, la clave está en echar abajo un mito muy arraigado: “Que si se ha sufrido adversidad en la infancia, no hay nada que hacer al respecto”, dijo la experta.

Es posible mejorar el desarrollo del cerebro, el sistema inmunológico y el metabolismo de los niños. “Sueño, ejercicio, nutrición, práctica de la atención plena o meditación, cuidado de la salud mental y relaciones sanas”, enunció Barker.

“La ciencia muestra que el cuidado con dedicación mejora los resultados, mejora el desarrollo cerebral, mejora la función inmunológica, mejora la regulación epigenética.

Todas estas cosas marcan diferencias. Por eso la detección y la intervención tempranas son tan importantes”, dijo Burke Harris.

Burke Harris cree que nunca es tarde para comenzar a sanar de los efectos del estrés tóxico.

Con información de Primera Voz