Las ONG sospechan que entre los aproximadamente 304 rescatados migrantes somalíes pudieron haber sufrido violaciones y abusos. 

La mañana de este viernes el muelle de Campamento (pedanía de San Roque, en Cádiz), España, permitió desembarcar al rededor de 304 migrantes que rescató el buque Open Arms, de este número 140 son menores y más de un centenar no está acompañado. 

El rescate se dio tras una semana dura de viaje que inició con el rescate de tres pateras a punto de naufragar frente a las costas de Libia. Su entrada al centro de atención temporal de extranjeros (CATE) de Crinavis marca el inicio de su nueva vida europea, que no será fácil por la situación migratoria y es que muchos se vuelven refugiados auxiliados es las calles. 

Al filo de las diez de la mañana el barco de la ONG española Proactiva Open Arms en la bahía de Algeciras arribó a los 304 migrantes de acuerdo a cifras de la Subdelegación del Gobierno en la provincia y que fueron menguando a lo largo de la jornada desde los 308 que se contabilizaron en primer momento por los rescatistas.

De ellos, 111 eran varones y 53 mujeres adultas, más de cinco embarazadas, más 140 menores (104 chicos y 36 chicas), de los que la asociación Save the Children calculó que “más de un centenar” son jóvenes no acompañados. 

Los próximos días, la filiación e identificación de la Policía Nacional confirmará la cifra exacta de estos menores de 18 años que tendrán que ser tutelados por la Junta de Andalucía.

Los rescatados dejan atrás una complicada etapa que comenzó el pasado 21 de diciembre frente a las costas de Libia, cuando el Open Arms localizó tres pateras en las que viajaban los más de 300 rescatados. “Estamos convencidos que habrían muerto si no los hubiésemos rescatado”, aseguró Óscar Camps, director de Proactiva. 

Fue entonces cuando el buque solicitó desembarcar con los recién rescatados en los puertos seguros más cercanos de los países de Francia, Italia, Túnez y Malta. Solo Malta contestó con una negativa, también a aprovisionar el barco.

Con el sí de España, que ofreció el puerto de Algeciras el pasado 22 de diciembre, comenzaron seis días de navegación que incluso precisaron la ayuda del velero de la ONG Astral, que les facilitó víveres. “Ha sido una misión larga y complicada, pero positiva”, resumió Gerard Canals, al mando durante este último viaje. 

En la travesía incluso se ha tenido que evacuar a una mujer con su bebé recién nacido (apenas uno o dos días antes de ser rescatados) y a un joven de 14 años por problemas médicos, a Malta e Italia, respectivamente.

De los 304 migrantes rescatados 101 son de Somalia; 62 de Costa de Marfil; 37 de Malí y 32 de Sudán, aunque en total hay hasta 19 nacionalidades africanas, según cifras aportadas por Proactiva Open Arms. “Proceden de guerras y persecuciones. Algunos tendrán derecho a solicitar asilo”, puntualizó Camps. 

Tras de sí dejan un periplo migratorio de tal dureza que ya este viernes estremecía a las ONG que entraron en contacto con ellos y que algunos han relatado en cartas que Camps tiene claro que “acabarán en despachos de Europa”.

Preocupa especialmente un grupo de chicas adolescentes, cuyo número no se ha determinado, procedentes de Somalia. “Habrá que investigar si han sido víctimas de violación o abusos”, explicaba Vicente Raimundo, director de programas de Save the Children en España.

Con información de Primera Voz