Colectivos del campo y exdiputados también destacan que, al revisar los padrones y nombres de productores o socios publicados por la SAGARPA en datos abiertos, se otorgaron más ayudas con dinero público a empresas trasnacionales como Bimbo, Maseca (Gruma) y Bachoco durante el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Esta semana, el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que “el pueblo se cansa de tanta pinche transa” al referirse a las empresas que buscan devoluciones del pago de impuestos, como lo intentó Grupo Modelo. En diversas ocasiones ha criticado al modelo neoliberal, pero su apertura a Nestlé México, que anunció una inversión por 154 millones de dólares para la producción de café robusta en Veracruz, da otra señal a los campesinos de pequeña escala. El Consejo Regional del Café en Coatepec rechazó la instalación de la planta de la trasnacional porque ha manipulado el precio del café y ha explotado a los cafetaleros no solo mexicanos, sino de todo el mundo.

“Hay que reconocer de este nuevo Gobierno federal que Procampo desapareció y lo sustituyó un programa que se llama Producción para el Bienestar, compuesto por ese padrón de Procampo y del de apoyos para productores de maíz y frijol. Y solo contempla productores con predios de menos de 20 hectáreas, es decir, a pequeños y medianos productores”, aseguró Manuel Cervera Villanueva, encargado del nuevo proyecto. “Procampo era un programa regresivo que beneficiaba a los que más tenían”.

En el país hay 9.3 millones de terrenos rurales, el 96.9% del total de la superficie nacional, de los que el 69% reporta a la agricultura como actividad principal y el 11% a la ganadería. De los 6.4 millones de superficie agrícola, el 51.9% la trabajan pequeños productores.

El Programa Nacional de Desarrollo 2013-2018 del gobierno de Enrique Peña Nieto planteaba la necesidad de “reorientar los programas para transitar de los subsidios ineficientes a los incentivos a la productividad y a la inversión”. No obstante, Fundar, basado en datos de la entonces SAGARPA (ahora SADER), determinó que las entidades más beneficiadas con los subsidios gubernamentales para el campo se caracterizaron por tener un mayor número de productores con predios grandes que utilizan tracción mecánicas, disponen de riego y comercializan su producción, mientras que “castiga” a los productores menos capitalizados, pobres, temporaleros y minifundistas.

“Por razones que no quedan claras, el hecho es que Procampo sigue excluyendo a la mayoría de los productores de menores ingresos de México, aquellos que tienen menos de 2 hectáreas de tierras. Procampo excluye a los más pobres entre los pobres”, determinó Jonathan Fox, del Departamento de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la Universidad de California.

Por su parte, Cervera Villanueva, explicó que el padrón de beneficiarios de programas de apoyo de la Secretaría de Agricultura solo muestra el nombre de los productores que se postularon, no el de empresas.

Adelita San Vicente, de la campaña “Sin Maíz no hay País”, aseguró que a través de programas “obscuros” como la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (ASERCA) de la entonces SAGARPA se otorgaban subsidios a las denominadas “10 hermanas del campo”, por lo que pidió que en el nuevo Programa Nacional de Desarrollo se anteponga el derecho a la alimentación sobre el negocio.

En tanto, Federico Ovalle Vaquera, dirigente de la Central Independiente Obrera Agrícola Campesina (CIOAC) y exdiputado perredista (2009-2012), indicó que empresas como Maseca y Bachoco reciben subsidios gubernamentales a través del Programa Apoyo al Ingreso Objetivo y la Comercialización de SAGARPA.

Otro Diputado perredista, José Antonio León Mendívil (2012-2015), también señaló desde 2014 al Programa de Incentivos a la Comercialización de la ASERCA, parte de SAGARPA, y al Programa de Prevención y Manejo de Riesgos de la misma.

A partir del Programa de Incentivos a la Comercialización operado por la Aserca de SAGARPA, de acuerdo con los datos del padrón de beneficiarios de 2013, la Comercializadora Industrial AOAS recibió 198 millones 300 mil pesos de subsidio; Gruma-Maseca (Archer Daniels Midland) recibió 138 millones 311 mil pesos; Bachoco recibió 100 millones de pesos; Bimbo (La Moderna) recibió 72 millones de pesos, expuso, mientras que al campesino se le regatean mil pesos de Proagro o se le ponen miles de obstáculos para tener acceso a proyectos de 30 mil pesos.

“Estos grupos monopólicos, en especial Bimbo (La Moderna), Bachoco y unos cuantos más son quienes controlan y deciden sobre las cosechas, el crédito, los insumos estratégicos, los precios de mercado, las importaciones y las exportaciones en la producción del sector agropecuario nacional”, señaló León Mendívil.

Este modelo de subsidios a grandes empresas por encima de los medianos y pequeños productores afecta a la soberanía alimentaria de México, advirtió Adelita San Vicente. “Ha sido una política obscura y deliberada que durante 36 años, desde los gobiernos neoliberales y la firma del TLCAN, indica que el campo no era un negocio”, aseguró. “Basados en las ventajas comparativas, los neoliberales comenzaron a importar maíz, frijol y arroz y exportar lo que da recursos como el aguacate o la cerveza, que afecta el agua y provoca deforestación”.

 

Con información de Primera Voz