Rodeados de mar y playas, los pueblos de Punta de Mita y Corral del Risco viven desde hace 20 años sin agua potable. Sus habitantes piensan que se trata de una táctica de los empresarios, en confabulación con los tres niveles de gobierno, para cansarlos y forzarlos a vender sus casas a precios casi regalados.

Mientras los pobladores no tienen agua, el hotel Four Seasons –construido sobre las tierras de donde fueron desalojados a culatazos por la policía estatal hace 24 años– riega sus amplios jardines y llena sus albercas y las tinas de sus huéspedes rebosan del vital líquido.

Los lugareños se ven obligados a comprar agua a piperos; algunos llevan tinacos en sus vehículos y los llenan en casas de familiares o amigos en poblados ubicados a más de 20 kilómetros. Otros han localizado un ojo de agua en un cerro cercano a San Pancho, donde llena el contenedor que trae siempre en su camioneta.

La sed crónica ya ha obligado a muchos a vender sus casas. Otros han resistido desde que, hace 24 años, fueron desalojados y reubicados en Coral del Risco para expropiarles sus tierras y playas, que hoy forman parte del Four Seasons, refugio de personas como las hermanas Kardashian o Enrique Peña Nieto, a quien los pobladores señalan como propietario de una casa con playa en este exclusivo desarrollo.

El pueblo está indignado con lo que está pasando, dice un vecino de Punta de Mita durante una reunión celebrada estos días con funcionarios municipales, entre ellos el titular del Organismo Operador Municipal de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Oromapas) de Bahía de Banderas, José Mercado, y el secretario del ayuntamiento, Anastasio Zaragoza, quienes huyeron ante los reclamos.

“El agua es un elemento indispensable que debemos tener las 24 horas. Yo les pregunto: ¿sufren de agua los hoteles?”, decía un vecino ya entrado en años. La respuesta de decenas de pobladores alrededor de la plaza fue un rotundo “no”. “No sufren de agua los hoteles, miren los campos de golf: están verdes, bonitos, y nosotros secándonos porque no hay agua. ¿Ustedes creen que sea coherente?”, remató.

Mientras tanto, por la carretera de ingreso a Punta de Mita, a unos 10 metros de sus casas, es visible un enorme tubo del grupo Dine –dueño de playas, parques y plazas en este municipio y al que pertenece el Four Seasons– conectado a un pozo que concesionado por la Comisión Nacional del Agua en el poblado Bucerías, a unos 15 kilómetros, y con el que surte su desarrollo.

Dine se comprometió, luego del desalojo de hace 24 años, a dotarlos de agua, acuerdo que las autoridades dicen desconocer. Los habitantes señalaron que el ayuntamiento ha estado al servicio de Dine, ya que nunca los ha obligado a nada.

Los habitantes de Punta de Mita y Corral del Risco narran que no cuentan con el servicio a pesar de tener conectadas las redes de agua potable y drenaje, que el municipio sí les cobra e incluso los multa si se retrasan: la mayoría adeuda hasta 40 mil pesos. No sólo eso: las pocas pipas que enviaba Oromapas se las vendían a 60 pesos por tinaco y sólo se las regalaban a un selecto grupo.

Para el grupo Dine, la gente de aquí “da mal aspecto” para los desarrollos que ellos traen en mente, “y lo que quieren (…) no es sacarnos, porque nosotros tenemos escrituras, pero la chingadera (su estrategia) está en que sí lo restringen a uno”, refiere uno de los afectados. “Quieren que se largue uno y deje el lugar ahí”, tercia una señora.

“No necesariamente nos hemos quedado con los brazos cruzados. Lo que estamos haciendo para resolver el problema –que no es de ahora, es molesto y debe ser desesperante, y así lo reconocemos porque es de muchos años– es que existen proyectos de un pozo de agua localizado en Punta (de Mita), del que se están haciendo los estudios para saber si cuenta o no con agua suficiente”. Pero los pobladores no quieren estudios, lo que quieren es agua. “Ya estamos cansados de tantos pinches estudios”.

El hartazgo tuvo su clímax el pasado lunes. Durante seis horas, decenas de pobladores bloquearon la carretera estatal La Cruz de Huanacaxtle – Higuera Blanca, lo que impidió que cientos de trabajadores laboraran y cientos de paseantes perdieran sus vuelos. A algunos turistas tuvieron que sacarlos en lancha, relata el regidor Jasiel Pelayo Estrada, quien destacó que ese día se llegó al acuerdo de dotarlos de agua.

 

Con información de Primera Voz